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Ejecutaron a un hombre de seis tiros en un hecho con rasgos de venganza

Villa Gobernador Gálvez fue escenario de otro crimen. La víctima se llamaba Aldo Acosta, tenía 60 años y era padre de Norma, la mujer que denunció a la familia Bassi por el tráfico de drogas.

Sábado 20 de Diciembre de 2014

Villa Gobernador Gálvez fue escenario ayer de un nuevo crimen con olor a venganza y el sello del narcotráfico desdibujado en el fondo. A las cuatro de la tarde no menos de diez tiros atronaron en Kennedy e Irigoyen, un sector de quintas en el sur de la vecina localidad, a pocas cuadras del llamado Fonavi Guereño. Aldo Acosta, de 58 años, recibió al menos seis disparos calibre 9 milímetros y murió sobre el pasto. Junto a él estaba su hijo Anselmo, de 14 años, que fue alcanzado por tres disparos del mismo calibre y a última hora de ayer peleaba por su vida en un quirófano del hospital Provincial.

Acosta era el padre de Norma Acosta, una mujer condenada por la Justicia Federal por tenencia de drogas para comercialización y viuda de Miguel Angel "Japo" Saboldi, un hombre que fue apresado en abril de 2013 en una quinta de Alvear donde se hallaron 19 kilos de drogas y que murió poco después en un incendio intencional que se llevó tres vidas en la alcaidía de la Jefatura. Entonces Norma acusó como instigador de ese siniestro a Luis "Pollo" Bassi, el hombre que se encuentra detenido y procesado como autor intelectual del homicidio de Claudio "Pájaro" Cantero, el ex líder de la banda de Los Monos. En esa lista maldita de muertes, la mujer también suma la de su hermano Aldo, que en abril de este año cayó en una confuso hecho en Presidente Roca y Viamonte (ver aparte).

Acusación. En su casa de la zona sur de Rosario, y apenas conocido el crimen de su papá, Norma estaba desencajada y rodeada de sus hijos. "Fueron los Bassi los que mataron a mi papá", tiró a boca de jarro cuando llegó LaEN_SPACECapital. La escena era tensa pero tanto ella como su familia presumían de cómo se llegó a esta muerte absurda, la de un hombre que era jardinero y vivía humildemente a pocas cuadras de donde lo mataron.

"Esta semana, el domingo o el lunes, pasó por el barrio de mi papá un hombre en un auto negro y preguntó por él, donde vivía. No llamó la atención porque todos lo conocen a mi papá. Un par de días después fue hasta la casa de él, en Misiones y Paraguay, un Fiat Palio color champán y un hombre de pelo largo y medio canoso le dijo que lo iba a ir a buscar para mostrarle un terreno en el que quería que fuera a cortar el césped. Y a la tarde lo fueron a buscar", contó Norma de la mejor manera posible.

Según declaraciones de familiares, ayer llegaron a la casa de don Aldo en ese Fiat Palio dos personas que cargaron al hombre y a su hijo Anselmo, aunque sin las herramientas porque "sólo iban a ver el lugar y el trabajo". Según la policía, el auto circuló por Paraguay y dobló por Irigoyen. Al llegar a la esquina de Kennedy se detuvo y, según testigos, bajaron dos personas que empujaron a Aldo y a su hijo sobre la pequeña ochava que se forma sobre una casa quinta.

Diez balazos. "Fue como a las cuatro. El auto se paró en la esquina y ahí no más apareció una motito por Irigoyen con dos chicos vestidos con camiseta de Central. El hombre y el pibe no entendían mucho, estaban parados y a los gritos. Pareció que los de la moto fueron los que tiraron", dijo una mujer de la barriada. "Una vez que les tiraron, el auto salió por Irigoyen y después algunos vieron que se metió en el Fonavi", acotó una familiar de Acosta.

La versión del engaño por el cual dos hombres pudieron llevar a Aldo y a su hijo de su casa a la muerte también la contó un joven vecino con su cuerpo plagado de tatuajes. El joven dijo claramente: "Lo vinieron a buscar en un Fiat y él se fue con el hijo, el pibito de 14 años. El chico siempre lo acompañaba. Es gente de trabajo, solidaria, que si te tenía que prestar 20 pesos para comprar pan te prestaba. Acá somos todos pobres y nos ayudamos. Fue una injusticia, don Acosta no merecía morir así", dijo con dolor.

"Mi padre era un trabajador, mi hermano a veces no tenía ni zapatillas y yo le sacaba a crédito en una casa de deportes. Fueron los Bassi, cada vez que se reúnen en un galpón que queda cerca de la casa de ellos, los soldaditos se pasean armados y muere alguien. La otra semana se reunieron y apareció muerto el padre de (Milton) Damario —procesado como ejecutor de Claudio "Pájaro" Cantero y otros homicidios—. Después se juntaron el miércoles y hoy muere mi papá", dijo Norma en una cronología fatal.

Pedido de cuidado. Para Marcos Cella, el abogado de Acosta, el tema es más que preocupante. "A partir de este momento le pido al gobierno provincial que cuide la integridad de Norma y de su familia", a lo que la mujer acotó: "Estos días recibí amenazas de gente ligada a los Bassi que están presos y me decían que Dios me tenía preparado algo; seguro que era esto".

Norma Acosta mantiene una pelea constante con los Bassi, quienes ya sufrieron varias muertes en su seno. El 31 de diciembre del año pasado mataron con cuatro tiros a Leonardo Bassi, de 36 años, frente a la remisería familiar de Chile y 20 de Junio, en Villa Gobernador Gálvez. Apenas 43 días después, el 12 de febrero, asesinaron a su hermano Maximiliano, de 34 años y en el mismo lugar. Y Luis Bassi, de 60 años y padre de todos ellos, fue ultimado en la remisería en octubre pasado.

En el barrio donde vivía Aldo Acosta todo ayer era miedo y tristeza. Son seis manzanas rodeadas de quintas donde se preguntan "¿Por qué que lo mataron, si nunca jodió a nadie?".

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