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EEUU vive muy por encima de sus posibilidades económicas

Muchos consumidores estadounidenses, que vivieron por encima de sus posibilidades, vale también para el conjunto de la economía del país, inflada por burbujas especulativas y créditos baratos.

Domingo 14 de Octubre de 2012

Washington. — Lo que se dijo de muchos consumidores estadounidenses, que vivieron por encima de sus posibilidades, vale también para el conjunto de la economía del país, inflada por burbujas especulativas y créditos baratos. Es la primera economía del mundo y la segunda exportadora después de China, pero su enorme volumen exportador de mercancías que se producen en California, Texas, Michigan y otros centros de producción no bastan para compensar el volumen aún mayor de importaciones. EEUU es el mayor importador del mundo y vive en ese sentido muy por encima de sus posibilidades, mientras afronta un enorme déficit y endeudamiento.

En cifras: EEUU exportó en 2011 por valor de casi 1,5 billón de dólares (unos 1,157 billón de euros) y a cambio importó bienes por 2,236 billones de dólares, lo que supone un déficit de la balanza comercial de 738.000 millones de dólares, un consumo que la economía estadounidense no puede en realidad financiar. Aunque para el año en curso todo parece indicar que se reducirá.

En comparación, Alemania, otro de los grandes exportadores del mundo, vendió mercancías superando el billón de euros, pero sólo importó por 902.000 millones de euros, lo que permitió un superávit comercial de 158.000 millones de euros, que el país pudo utilizar para consolidar sus finanzas.

Dinero prestado. EEUU puede funcionar así desde hace décadas sólo porque toma dinero prestado de inversores extranjeros. "Desde 2000 aproximadamente ya no tiene activos en el extranjero, sino que está endeudado en el exterior. Y mientras tanto, se ha convertido en el mayor deudor internacional del mundo", explica el economista jefe del Dekabank, Ulrich Kater. "EEUU puede permitírselo mientras los países extranjeros estén dispuestos a financiárselo". Pero nadie sabe hasta cuándo se mantendrá este "polvorín de confianza en los mercados financieros". Ni siquiera la Reserva Federal, la Fed.

También los mercados financieros desempeñan un papel, como señaló el economista en jefe de Unicredit Andreas Rees: el auge accionista y la burbuja inmobiliaria junto con los bajos intereses hicieron que muchos consumidores vivieran por encima de sus posibilidades. Y la explosión de la burbuja y la recesión que siguió también tuvieron efectos en el comercio: en 2009 las importaciones se redujeron en más de una cuarta parte, mucho más que las exportaciones. El déficit comercial retrocedió ese año a 506.000 millones de dólares, frente a los 830.000 del año anterior.

Junto a la trampa de financiación, el déficit comercial alberga un segundo problema: debido a que las importaciones desplazan a los bienes internos en el consumo, también contribuyen a la reducción o al desplazamiento de puestos de trabajo internos. Por eso, el presidente estadounidense, Barack Obama, lo consideró un tema prioritario en 2010 y sacó a la luz una "iniciativa de exportación nacional" con el objetivo de doblar las exportaciones del país hasta finales de 2014.

Bienes de consumo. Casi el 25 por ciento de las importaciones en rápido crecimiento corresponden a artículos de consumo, que superan los suministros para la industria (incluyendo el crudo). La cuota de bienes de inversión, como maquinaria, también se duplicó a casi una tercera parte de las importaciones totales.

Los socios comerciales más importantes del país son sus vecinos productores de crudo México y Canadá, así como China, que en 2011 fue el punto de partida de en torno al 18 por ciento de las importaciones estadounidenses. El gigante asiático es responsable de en torno al 40 por ciento del déficit comercial estadounidense.

Y ese es un motivo por el que EEUU desde hace años anda a malas con Pekín: Acusa a China de mantener su moneda artificialmente barata y además incentivar sus exportaciones mediante tasas. Aunque según las estadísticas esto sólo es una media verdad. Mientras, Pekín asume en torno al 7 por ciento de las exportaciones estadounidenses.

El déficit comercial es en la dimensión actual un fenómeno relativamente nuevo. Las importaciones superan a las exportaciones ya desde mediados de los 70, pero el motivo era entonces sobre todo el comercio con petróleo y automóviles. "El déficit petrolero se debió sobre todo al encarecimiento del crudo en los 70, así como al significado cada vez menor de la extracción interna", analiza el economista del Commerzbank Bernd Weidensteiner. "El problema en el comercio del automóvil es el «made in Detroit». Los errores en la política de modelos y la falta de calidad empujaron a los compradores a los brazos de oferentes extranjeros".

El "compre americano". Hoy en día esas automotrices desempeñan un papel aún mayor que entonces, pero ya no como suministradores extranjeros, porque empresas alemanas, japonesas y surcoreanas fabrican desde hace tiempo en territorio estadounidense y destacan que la mayor parte de sus modelos estadounidenses procede de la producción interna, un argumento de marketing importante en un país en el que la política se basa cada vez más en lemas como "Buy American" (compra estadounidense).

"Desde comienzos de los 90, aumentó masivamente sobre todo el déficit de bienes de consumo", desde ropa hasta televisores, señala Weidensteiner. "Esos productos ya no son competitivos si se producen en EEUU, como ocurre en la mayoría de las naciones industrializadas desarrolladas". Y eso se refleja en el déficit comercial: Más de la mitad del mismo se debe a la compra de artículos de consumo. "Con la integración de China, India y las economías de Europa central y del este en la economía mundial, el factor trabajo es mucho más disponible", señala el economista jefe de Allianz, Michael Heise. "Ello favorece un traslado de los procesos de producción intensivos en trabajo al extranjero".

Competitividad. La cuota de la producción manufacturera en el crecimiento estadounidense es de en torno al 20 por ciento, frente al 28 por ciento que supone por ejemplo en Alemania. Pero Weidensteiner considera que habrá una mejora al respecto, porque "la industria estadounidense hizo considerables avances en términos de competitividad".

Hay cada vez más informaciones de la recuperación de la producción en el propio país, una tendencia que Obama apoyó con incentivos fiscales a empresas que vuelvan a traer empleo a EEUU desde otros países. "Y no hay que infravalorar la revolución actual en la extracción de gas y petróleo estadounidense. Los nuevos métodos de extracción de crudo podrían hacer aumentar considerablemente la producción interna".

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