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EEUU "no recibirá con los brazos abiertos a futuros inmigrantes"

La advertencia fue hecha tras la deportación de un grupo de mujeres y niños hondureños. Detienen a un reconocido periodista indocumentado.

Miércoles 16 de Julio de 2014

La Casa Blanca dijo ayer que la deportación de un grupo de mujeres y niños hondureños el lunes víspera debe ser vista en Centroamérica como un claro mensaje de que el presidente de Estados Unidos habla en serio cuando dice que los inmigrantes ilegales serán devueltos a sus países. Un vuelo desde Nuevo México a San Pedro Sula en Honduras, la ciudad con la mayor tasa de homicidios del mundo, llevó de vuelta a 17 mujeres hondureñas, 12 niñas y nueve niños, entre los 18 meses y los 15 años. "Esto debería enviar una señal clara a los individuos que están planteándose hacer el peligroso viaje de Centroamérica a Estados Unidos o poner a sus hijos en manos de un criminal para que lo hagan de que, si los detienen en la frontera, tendrán derecho a un debido proceso, pero no serán recibidos en este país con los brazos abiertos", aseguró el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

Crisis fronteriza. El vuelo de los hondureños fue el ejemplo más visible de los esfuerzos del presidente Barack Obama para atajar una crisis fronteriza que está superando las capacidades de las instituciones migratorias y generando protestas en muchas ciudades por el albergue de los inmigrantes ilegales. Organizaciones que trabajan con inmigrantes ilegales y niños hondureños dijeron, sin embargo, que el vuelo era principalmente simbólico y que tendrá poco impacto en los niños hondureños que buscan escapar del país asolado por la violencia de las pandillas. Obama está tratando de conciliar dos intereses contrapuestos: Asegurar a los estadounidenses que los inmigrantes, muchos de ellos niños sin compañía que cruzaron a Texas desde México, serán devueltos a sus países, pero al mismo tiempo dando garantías de que habrá un proceso justo.

En total, Estados Unidos ha deportado a unos 87.000 centroamericanos entre septiembre de 2013 y este mes, según la Casa Blanca, pero el vuelo del lunes marca el inicio de una oleada de repatriaciones aceleradas de las familias que han llegado en los últimos meses y que han generado una crisis humanitaria en la frontera.

Pulitzer, bajo detención. Mientras tanto, el periodista filipino José Antonio Vargas, quien se hizo célebre por revelar su estatus de indocumentado tras ganar un premio Pulitzer y es hoy símbolo del debate migratorio, fue detenido ayer en Texas. Vargas, quien emigró de Filipinas a Estados Unidos con su familia cuando tenía 12 años, estaba en Texas (cerca de la frontera con México) dando apoyo a los refugiados centroamericanos, que son parte de los miles de niños que emigran solos en un fenómeno calificado por Obama como una crisis humanitaria.

En medio de esta crisis en la frontera, que coincide con el estancamiento de la reforma migratoria en el Congreso, Obama se enfrentará al dilema de si debe deportar o no al activista indocumentado más conocido del país, fundador de la organización proinmigrante Define American.

Vargas fue detenido cuando intentaba abordar un avión en el aeropuerto de McAllen de Texas en dirección a Los Angeles, en California, confirmó Joe Gutiérrez, portavoz de la Guardia Fronteriza (CBP). Su detención fue criticada por numerosas organizaciones de derechos humanos y el propio Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, ciudad de residencia de Vargas. "Me solidarizo con el periodista y activista José Antonio Vargas", escribió el alcalde. "Es un hombre ejemplar cuyo incansable trabajo ha ayudado a crear conciencia sobre las vidas de los millones de inmigrantes indocumentados que viven en suelo estadounidense". Su detención, prosiguió, "deja en evidencia cómo nuestras autoridades migratorias fracasan en el uso de su discreción al detener a inmigrantes que no representan ningún riesgo para nuestra seguridad".

El congresista por el Estado de Florida Alan Grayson también se solidarizó con el activista, quien ganó en 2008 el premio Pulitzer junto a su equipo del diario Washington Post por la cobertura del tiroteo en Virginia Tech. "Nadie que se haya criado aquí desde niño debería ser expulsado por no tener documentos", escribió el representante demócrata. Vargas, quien a pesar de ser filipino ha hecho como suya la causa de los inmigrantes de todas las nacionalidades, se había desplazado hasta Texas para ver de primera mano la situación de los cientos de personas que a diario llegan clandestinamente a Estados Unidos, huyendo de la violencia y la pobreza de su país.

Protestas en Arizona. Ondeando banderas de Estados Unidos y tocando música patriótica, unos 65 manifestantes se reunieron cerca de la pequeña ciudad de Oracle, en Arizona, para protestar contra la llegada de niños inmigrantes indocumentados para ser procesados en un centro cerca de la frontera. Una contraprotesta en apoyo a los inmigrantes tuvo lugar a unos 3 kilómetros, con pancartas donde podía leerse "bienvenidos". El alguacil del condado de Pinal, Paul Babeu, un duro crítico de la política fronteriza del gobierno de Barack Obama, había dicho que unos 40 niños inmigrantes iban a ser enviados en colectivo a una academia en el norte de Tucson, aunque los vecinos no los quieren allí.

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