EEUU autorizó el consumo del salmón modificado genéticamente
Los ejemplares de criadero serán importados de Panamá y Canadá, ya que no se permite la cría en suelo estadounidense. La FDA considera que es “nutritivo y seguro”.

Viernes 20 de Noviembre de 2015

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó ayer el consumo humano del salmón modificado genéticamente, que se convertirá en el primer producto animal transgénico en acabar en el plato de los estadounidenses.

El organismo responsable de la regulación de alimentos considera "nutritivo y seguro para consumo humano" al salmón que ha sido modificado genéticamente para crecer más rápido y alcanzar mayor tamaño que cualquier otro pez.

Para que el pez transgénico alcance el tamaño requerido para ser vendido en el mercado más rápido que sus compañeros silvestres, los científicos introdujeron en el nuevo salmón, llamado AquAdvantage Salmon, las hormonas de otros dos peces, entre ellos el salmón chinook que vive en el océano Pacífico que le permite producir la hormona de crecimiento todo el año.

Los ingenieros lograron mantener la hormona activa añadiendo el gen del pez zoarces americanus que es similar a las anguilas. Ese gen se comporta como "interruptor de encendido" para la hormona. El salmón del Atlántico común produce la hormona solo una parte del año.

En el centro de la aprobación de este producto animal para consumo humano se sitúan las peticiones de varios grupos de consumidores para que al salmón modificado genéticamente se le aplique un etiquetado especial y se lo identifique como producto "genéticamente modificado". En su nota de prensa, la FDA reconoce el deseo de los consumidores de saber qué están comiendo, pero argumenta que la ley no obliga a la empresa de Massachusetts que creó el producto, Aquabounty, a colocar al pescado esa advertencia.

Frente a las críticas, la empresa Aquabounty aseveró ayer que el salmón transgénico aumenta la productividad y reduce los costes e impactos ambientales asociados a la cría de este popular pescado. Además, durante el proceso de aprobación, que se ha prolongado varios años, la empresa ha defendido que no existen diferencias biológicas relevantes y, por tanto, el salmón transgénico tiene el mismo sabor, olor, textura y olor que el pescado convencional.

Las autoridades no han dado ninguna fecha para el comienzo de la venta del salmón modificado genéticamente, pero en 2010 la empresa dijo que si el producto era aprobado podría estar en los supermercados dentro de dos años.

Uno de los principales argumentos de los detractores del proyecto AquAdvantage es el temor a los efectos de un escape al medio ambiente. La FDA asegura que las instalaciones en las que se criará el animal (tanques en tierra en la isla del Príncipe Eduardo, Canadá, y en Panamá) "disponen de una serie de barreras físicas múltiples y redundantes para evitar que los huevos y los peces se escapen". Las instalaciones, explica la FDA, estarán vigiladas por patrullas con perros y rodeadas de alambre de espino. Además, solo se producirán hembras esterilizadas, según el organismo regulador, aunque la técnica de esterilización no es infalible.

La FDA aclaró que su aprobación no permite la cría del salmón transgénico en EEUU, sino que se reduce a autorizar la producción en Panamá a partir de huevos obtenidos en las instalaciones de AquaBounty en Canadá.

Precedente. La FDA aprobó en 2009 el primer producto biológico generado por animales modificados genéticamente. Fue el fármaco anticoagulante ATryn, una proteína producida en la leche de cabras transgénicas y destinada a tratar a pacientes con deficiencia congénita de antitrombina. Esta enfermedad rara se caracteriza por la formación de coágulos en la sangre y puede llegar a producir la muerte. La Agencia Europea de Medicamentos dio luz verde a su autorización un año después.

El pez transgénico aprobado ayer para consumo humano en EEUU tiene un precedente en Cuba. En 1999, científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnológica de La Habana anunciaron que no habían detectado "ningún efecto en personas sanas voluntarias después de consumir tilapias (un grupo de peces de origen africano) transgénicas" elaboradas en su laboratorio.

Un plato exótico que se hizo muy popular y luego fue demonizado

La aprobación de la agencia que controla los alimentos en Estados Unidos al salmón transgénico se da a pocos meses de la aguda polémica que se generó en Argentina por el consumo de salmón de criadero, importado en su mayor parte de Chile, por los niveles de colorantes y antibióticos de su carne evidenciados por análisis específicos.

Según diversas investigaciones, los peces reciben antibióticos y pesticidas para evitar la propagación de enfermedades en los criaderos donde crecen hacinados y colorantes para lograr su característico tono rosado artificial, ya que el natural se obtiene sólo a partir de la alimentación de crustáceos y se alcanza recién a los tres años, es decir, más del doble del tiempo con el que salen al mercado ya que el promedio de los salmones que se consumen en Argentina no supera los 15 meses.

La popularización de comidas a base de pescado crudo, como el sushi, ha impuesto una gran demanda que los criaderos pueden cubrir a un costo menor, lo que hizo que esos platos exóticos fueran más accesibles.

Pero se debe tener en cuenta que para lograr un kilo de salmón de criadero hacen falta alrededor de cinco kilos de otras especies que se elaboran tipo pellets como alimento. Son cinco kilos de pescado silvestre que podrían alimentar a diez personas en vez de una comida de alta cocina para dos.

Sin embargo, hay expertos que sostienen que el salmón de criadero es incluso más seguro que el salvaje.

Esa es la conclusión de un reciente informe de la Comisión Europea, que sostiene que "si se aplican buenas prácticas agrícolas, el pescado de piscifactoría es una fuente de alimentos marinos segura, sostenible y nutritiva". En ese informe se destaca que la contaminación de los mares por la creciente industrialización afecta de manera directa a los peces.

"El nivel de contaminación de los peces en libertad depende enormemente de su dieta. Los peces carnívoros, como el salmón o el atún, son las especies con más probabilidades de acumular niveles mayores de contaminantes".