Educación y nuevas tecnologías
Con creciente frecuencia en La Capital se publican comentarios y notas de autores que en su mayoría tienen formación en las llamadas ciencias de la educación y que en sus publicaciones estimulan y aconsejan el uso de computadoras y otros artilugios tecnológicos en las aulas...

Miércoles 23 de Julio de 2014

Con creciente frecuencia en La Capital se publican comentarios y notas de autores que en su mayoría tienen formación en las llamadas ciencias de la educación y que en sus publicaciones estimulan y aconsejan el uso de computadoras y otros artilugios tecnológicos en las aulas, afirmando que es el camino para la excelencia educativa. Recientemente, en una nota se decía que el ideal sería que todos los alumnos, maestros y profesores, tengan el teléfono portátil encendido en el aula para comunicarse entre ellos y mejorar así el proceso de enseñanza-aprendizaje y en otro artículo se llega al extremo de elogiar el uso de tablets en los jardines de infantes. Insisten en la necesidad de que los docentes adquieran destreza en estas tecnologías para estar a la altura de sus alumnos y obtener el provecho que resulta de utilizarlas. El gobierno nacional también aporta lo suyo, repartiendo millones de computadoras portátiles a los alumnos argumentando que se trata de que todos tengan igualdad de oportunidades para desarrollarse en la vida. Algo así como que no interesa que viva en una casilla de latas, no tenga agua potable ni cloacas, no tenga dieta adecuada o tenga desnutrición, no tenga pediatría, nada, todo esto es superado con una pantallita de 10 pulgadas. Fantástico, la vacuna contra el subdesarrollo viene en microchips. Tengo para mí que los que así opinan nunca dieron clase en escuela alguna. En las antípodas del subdesarrollo no se piensa así. En los países ricos, las familias opulentas, las que pueden decidir qué educación reciben sus hijos, no piensan que la tecnología es el centro de la excelencia, mas vale en contrario. Emblemático es lo que sucede en Silicon-Valley en EEUU, región adonde están instaladas las más importantes empresas tecnológicas del mundo y en consecuencia viven los científicos y tecnólogos que desarrollan y generan estos artilugios, mentes brillantes que deciden el futuro de la humanidad y tienen altísimos ingresos. Estas familias prefieren y lo argumentan, que sus hijos reciban educación tradicional y los envían a la Waldorf School of the Peninsula, Silicon-Valley, una escuela que ha optado por un modelo de enseñanza novedoso, "el modelo tech de la desconexión", un entorno educativo ayuno de las nuevas tecnologías. Aproximadamente, tres cuartas partes del alumnado de esta escuela tiene este perfil siendo hijos de empleados de Google, Apple, Microsoft y otras de las grandes compañías que operan en Silicon Valley. La pregunta es, ¿por qué los profesionales de Silicon Valley han elegido este modelo educativo para sus hijos? El testimonio de Pierre Lauren, uno de los padres que ha optado por este modelo, según una entrevista de Le Monde lo aclara: "La computadora no es más que una herramienta. El que sólo tiene un martillo piensa que todos los problemas son clavos", y agrega: "Para aprender a escribir, es importante poder efectuar grandes gestos. Las matemáticas pasan por la visualización del espacio. La pantalla perturba el aprendizaje, disminuye las experiencias físicas y emocionales". Estos comentarios obligan a reflexionar y en apretada síntesis dicen, menos face y más book.

Gerardo Orallo
DNI 6.008.474