Viernes 07 de Septiembre de 2012
Es alarmante la involución de nuestras universidades. Según el último informe de la QS University Rankings en el apartado para América latina, el deterioro de nuestras universidades se está acentuando. Entre las primeras 50 calificadas en este año, sólo aparecen seis argentinas y todas con menor puntaje que en 2011. Incluso, la emblemática UBA que hace décadas encabezaba estas evaluaciones pasó del puesto 8º al 11º, la UCA del 17º al 20º, Córdoba del 18º al 22º, La Plata del 20º al 24º, la Austral del 13º se cayó al 27º. Entre los primeros 10 lugares hay cuatro de Chile, tres de Brasil, dos de México y uno de Colombia, ninguna Argentina. En la escala basada únicamente en la reputación académica, entre las primeras 20 aparecen solo cuatro argentinas, destacándose el puesto 3º de la UBA, apareciendo luego el 10º de Córdoba, el 13º de La Plata y el 14º de UCA. En la escala basada en la relación alumnos/profesor ninguna de las grandes universidades públicas aparece entre las 150 primeras. En la relación doctorados/docentes tampoco estamos entre las 100 primeras. En el aspecto de la cantidad de publicaciones de investigación la UBA esta en el lugar 51º, del Sur 57º, La Plata 61º, Mar del Plata 62º, Litoral 71º, Córdoba 82º, San Luis 83º y Rosario en el 94º. Todas lejos de los primeros lugares. En esta medianía se puede advertir también el creciente progreso de las universidades privadas comparando con las públicas. Con las objeciones que se pueden realizar a estas evaluaciones es indudable que se aproximan a la verdad. Sólo una fuerte apuesta concreta a la educación y la disminución de la ingerencia de la política, las ideologías y la demagogia en las universidades nos permitirá no seguir hipotecando el futuro. Es evidente que los discursos y manifestaciones grandilocuentes sin compromiso real, nos están conduciendo al fracaso.
Gerardo Orallo
DNI 6.008.474