Educación, maltrato y debate
Con respecto a las cartas de lectores que días atrás han hecho referencia a la educación de los hijos, y poniéndome en lugar de madre y educadora escolar, pienso que el maltrato físico nos lleva a más violencia...

Martes 28 de Enero de 2014

Con respecto a las cartas de lectores que días atrás han hecho referencia a la educación de los hijos, y poniéndome en lugar de madre y educadora escolar, pienso que el maltrato físico nos lleva a más violencia por ser actitudes recíprocas, por lo que un niño responderá de mil maneras con violencia también, pero haber dado un chirlo a tiempo no fue grave. Yo también tengo cuatro hijos a los que alguna vez fue necesario un tono más elevado y algún "chirlito". Hoy orgullosa digo que son sanos y felices, seguros de sí mismos y profesionales, sanos de mente y cuerpo y sus padres sin culpa alguna porque, acertados o no, eran de alguna manera las cosas que suponíamos correctas para frenar males futuros. Quizás hoy muchos papás por no haber puesto un límite a tiempo deben lamentar la sublevación de sus hijos, escuchar esas respuestas como "no sabés nada", "vos callate y dejame", "ustedes son antiguos" etc. En la escuela me pasa a diario escuchar cómo los chicos menosprecian las actitudes de límites y enseñanzas de los mayores, hay que tener en cuenta que un niño o adolescente depende exclusivamente de sus padres, que son los adultos mayores de referencia y necesarios ante las etapas de crecimiento, sobretodo cuando están las llamadas crisis que además de naturales son necesarias para un chico que adolece, porque está creciendo y los adultos tenemos el deber de acompañar y guiar. También veo la angustia de muchos papás que luchan por educar y se esfuerzan. Aseguro que eso siempre tiene un buen resultado, porque los chicos piden límites aunque no lo digan. Muchas veces los llamados de atención significan eso, pedir que los atiendan. Que se entienda que la escuela forma y la familia educa. Cuando uno hace hincapié en las actitudes de los chicos con respecto a saludar, agradecer, etc, son cosas que deben venir del hogar y nosotros reforzar en la escuela. Ahí esta la diferencia, cuando la familia no lo hace esas cosas pierden importancia y no se usan; cuando la escuela toma la decisión de poner alguna medida, no siempre los padres están de acuerdo y lo lamentable es que los chicos no entienden por qué y tampoco aceptan esas medidas. Por otra parte, en los debates educativos anuales llegamos siempre a una misma conclusión: la educación comienza en el hogar, el diálogo familiar es lo principal. Educar con límites es necesario y significa amor, si no hay límites se carece de protección, porque limitar significa también cuidar y proteger los hijos. Así seguro que el día de mañana serán adultos independientes y seguros de sí mismos, pudiendo enfrentar la vida con todos los desafíos que ella implica y los padres se sentirán tranquilos y felices de sentir que hicimos las cosas bien.

Patricia Ammaturo