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Educación lanza inédito plan con fonoaudiólogos

En la provincia hay 170 maestros con licencia por problemas vocales, reconocidos oficialmente como enfermedades profesionales.

Lunes 23 de Marzo de 2015

Asumir con seriedad la cuestión de la voz docente venía siendo una asignatura pendiente del Estado provincial, que ni en esta gestión ni en las anteriores había desarrollado hasta ahora políticas activas y permanentes para prevenir problemas. En este momento en Santa Fe hay 170 maestros con enfermedades declaradamente profesionales relacionadas con la voz, de los que se hace cargo la Dirección Provincial de Autoseguro de Riesgo de Trabajo (Dipart). Eso, sin contar las licencias ordinarias que toman los docentes por afecciones vocales más agudas y que, sin embargo, suelen enmascarar cuadros crónicos. El problema apareció ya en el comité mixto de Higiene y Seguridad en el Trabajo y en ese marco la Subsecretaría de Recursos Humanos del Ministerio de Educación, a cargo de Pablo Fernández, firmó un convenio con la Escuela de Fonoaudiología de la UNR para largar este año un programa de prevención vocal.
  Según explicó el funcionario, que a su vez es fonoaudiólogo, en una primera etapa el proyecto —”inédito en la provincia y casi con seguridad el país”— se llevará adelante en Rosario. Luego, la idea es extenderlo al resto de Santa Fe.
  En esa fase se trabajará con docentes del nivel inicial (de diferentes establecimientos), que junto a quienes trabajan en “ámbitos abiertos” (como los profesores de educación física) son los “más propensos a sufrir problemas con la voz”.
  La modalidad de trabajo, tal como quedó acordada por convenio, incluye un primer módulo en el que se formarán cinco grupos de 20 docentes, que participarán de cuatro talleres de frecuencia semanal y tres horas de duración. En ese lapso, los responsables de la actividad podrán determinar quiénes necesitan pasar al segundo módulo.
  Durante esa segunda etapa, de dos semanas, los docentes que sigan adelante mantendrán una entrevista con un fonoaudiólogo y luego visitarán al otorrinolaringólogo.
  El tercer módulo implicará una tarea de seguimiento hasta lograr los objetivos previstos y la elaboración de informes estadísticos.

De ahora en más. “La idea es evaluar a cada docente que asista a los talleres y, en base a eventuales hallazgos, indicar tratamiento y seguimiento de cada caso”, detalló Fernández, convencido de que el ministerio debía asumir el tema como “clara política de Estado”, a través de un programa de “prevención masiva, de alto impacto y bajo costo”.
  Para el subsecretario, las patologías vocales entre los docentes “estuvieron enmascaradas durante mucho tiempo”, ya que “ni siquiera tenían dónde denunciarlas”. Aun así, aclaró, “no cualquier patología vocal constituye una enfermedad profesional”, pero “sí la mayoría”.
  De hecho, hoy existen 170 docentes en la provincia que se encuentran con goce de licencia médica certificada por la Dipart por ese tipo de dolencias, básicamente disfonías, un número que se mantiene relativamente constante, pero con una “leve tendencia al aumento”.
  El incipiente incremento fue atribuido por el ministerio a que cada vez se conoce más en qué consiste una enfermedad laboral y a que poco a poco se van desnaturalizando las patologías vocales entre los maestros. Una meta a la que explícitamente apuntan, desde hace siete años, por ejemplo, los Talleres de la Voz que organiza Amsafé.

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