Lunes 03 de Agosto de 2009
Es inútil confrontar ideológicamente con el arzobispo Aguer. Sería más efectivo haberlo hecho testigo del macabro hallazgo de los nonatos sietemesinos en un contenedor de basura de Rosario, para convencerlo de la necesidad de la educación sexual. Los especialistas señalan que lo esencial es la prevención, para no llegar a un aborto (que nadie quiere). Pero ¿cómo puede haberla, si no hay educación? También se debería mejorar el lamentable sistema de adopción que posee la provincia, a fin de hacerlo ágil y transparente. Las parejas adoptantes esperan años en los juzgados, mientras hay quienes explotan la desesperación de aquellas madres que caen en las redes de tráfico de bebés, o mueren por las complicaciones de un aborto clandestino. El Estado debe garantizar educación para poder elegir, y debe brindar opciones compatibles con la vida. La sociedad se debe un profundo debate sobre estos temas, pero no nos demoremos: hay vidas que se pierden, mientras discutimos ideologías.
Susana P. Vallone,
DNI 14.729.741