Jueves 11 de Abril de 2013
Debido a un accidente, desde hace casi dos meses soy usuario de una silla de ruedas. Lamentablemente me toca ver esta realidad “desde adentro”. Hasta ahora lo había vivido a través de mi hijo y amigos. Concurro casi a diario, para tratar mi problemática a un establecimiento asistencial de calle Zeballos 2240/ 2261, donde la calidad humana y profesional contrasta con la realidad edilicia. Son muchas las personas que allí concurren en mi misma condición y al parecer a nadie le importa. Desde la ausencia de sanitarios adaptados, rampas aptas para sillas de ruedas y no para lanzar cohetes, ausencia de descansos frente a puertas en rampas, salvaescaleras, pasamanos inutilizables. Son solo algunas de las cosas que la Municipalidad debe (no lo hace) controlar y hacer cumplir. Sobre todo en un establecimiento de este tipo. El profesional de la construcción que llevó adelante esta verdadera obra del terror haría un favor a la sociedad devolviendo su diploma.
Mario Oscar Buss
DNI 11.939.019