Ecosistema urbano y humano
La plaza San Martín fue la cuna de mi infancia, aprendí sobre sus baldosas a andar en bicicleta, leí bajo la sombra de sus añosos árboles durante mi primaria y secundaria en el Normal Nº 2.

Miércoles 04 de Abril de 2012

La plaza San Martín fue la cuna de mi infancia, aprendí sobre sus baldosas a andar en bicicleta, leí bajo la sombra de sus añosos árboles durante mi primaria y secundaria en el Normal Nº 2. Quizás, por mis motivos sentimentales, vino a mi mente la imagen de una plaza con árboles mutilados (por su porte no pueden trasladarse), movimiento de tierra, congestionamiento de tránsito en una zona educativa con una gran afluencia estudiantil, incluyendo la universitaria, incidencia de radiación, combustión de monóxido y otras alteraciones por la construcción de cocheras subterráneas. Se prioriza el auto a la calidad de vida. La necesidad de desarrollar nuevas áreas verdes y mantener las existentes debería constituir una prioridad para los emprendedores y representantes de los ciudadanos. Una propuesta que me llegó es utilizar el subsuelo de la Plaza Cívica (frente a la plaza), cuya consideración y evaluación estructural dejo a los profesionales. La naturaleza del clima urbano transforma a las plazas, con sus zonas verdes, en "islas térmicas", en pequeños ecosistemas de climatología diferente a los alrededores. Son nutrientes de plantas y animales, garantizan la renovación de las aguas subterráneas, constituyen un sistema de filtrado y amortiguación vital. Alteración de la radiación solar directa y la energía reflejada. Disminuyen la humedad relativa por la evaporación. Las copas de los árboles disminuyen la velocidad del viento. Son capaces de retener partículas y metales pesados producidos por la combustión de fuentes móviles o fijas. Los árboles producen una reducción muy significativa de los niveles de ruido en las ciudades. Consumen carbono y producen grandes cantidades de oxígeno a través de la fotosíntesis. Valor paisajístico y ornamental: enfatizan vistas u ocultan aquellas que son desagradables. Reducen la luz intensa y la reflexión. Dirigen el tránsito peatonal y complementan o realzan la arquitectura. Esparcimiento: los espacios verdes y, fundamentalmente, el arbolado, constituyen muchas veces el único contacto de la población con la naturaleza. Hay que jerarquizar la calidad de vida del ser humano, que el auto sea un medio y no un fin: "No podemos solucionar problemas usando el mismo razonamiento que usamos cuando los creamos" (Albert Einstein).

Silvia Buonamico