Ecos de una tormenta gigante
Hace setenta y cuatro años en el mes de julio comenzaba uno de los capítulos más cruentos y singulares del siglo XX, la Guerra Civil Española, una contienda que puso de manifiesto los límites y contradicciones de las democracias liberales...

Martes 27 de Julio de 2010

Hace setenta y cuatro años en el mes de julio comenzaba uno de los capítulos más cruentos y singulares del siglo XX, la Guerra Civil Española, una contienda que puso de manifiesto los límites y contradicciones de las democracias liberales, el ascenso de los totalitarismos en su versión fascista, nazi, stalinista y el heroísmo de un pueblo sometido a todos los horrores y escarnios hasta la derrota final en 1939. La Guerra Civil Española dejó al desnudo la actitud timorata del socialista francés León Blum, la neutralidad cómplice del gobierno británico y las potencias europeas que abandonaron a su desdichada suerte al pueblo ibérico que resistió como pudo el embate falangista que contaba con el apoyo y las armas de Hitler y Mussolini. El pueblo español, que defendió la II República contra la alianza de terratenientes, militares y casi la totalidad de la Iglesia Católica, sólo se tenía a sí mismo: los obreros y campesinos orientadas por la CNT y la FAI anarquistas llevaron adelante en la zona republicana el intento de colectivización de campos, fábricas y talleres. Estas mujeres y estos hombres pusieron en práctica el comunismo libertario en regiones como Andalucía, Aragón, Levante y Catalunya. Con la avanzada fascista fueron arrasados y se instaló en España una dictadura de cuatro décadas, sangrienta y feroz. La evocación de estos acontecimientos debe hacernos reflexionar sobre el presente y los ecos que aún resuenan de esta enorme tormenta.

Carlos A. Solero, casolero_1@hotmail.com