Domingo 26 de Julio de 2009
Ante el cambio climático y la depredación de los recursos naturales, es menester encontrar soluciones a tamaños males que ya azotan a la humanidad. Y si bien tales soluciones deben ser globales, no es menos cierto que debemos empezar también"por casa".
Debemos encaminar nuestros esfuerzos a realizar proyectos que tengan que ver con las viviendas verdes o ecológicas, significando con ello que adosemos a los proyectos y construcciones, que tales requerimientos no comprometan los de las generaciones futuras. En EEUU los edificios producen el 39 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono y consumen el 40 por ciento de energía y 13 por ciento del agua.
Los proyectos deben priorizar los logros en materia de técnicas constructivas y tipología de materiales que ofrezcan soluciones rápidas de bajo costo, y que utilicen energía solar o eólica. Debe ponerse el acento en la luz natural, el confort de la temperatura, la climatización del aire y el aire que circula. Estos conceptos no sólo deben ser observados por los constructores sino también por las autoridades responsables de los permisos y la ordenación territorial de cada comarca.
Este elemento es muchas veces subestimado o pauperizado por el afín de inversiones. Obsérvese por ejemplo, el crecimiento desmesurado y desordenado de muchas ciudades, que a la postre trae perjuicios para el ambiente y los habitantes. Sin ir más lejos la construcción en nuestra ciudad de Rosario, de imponentes torres, construidas sobre las riberas del río Paraná, funcionando como verdaderas murallas altas que dificultan la entrada del sol y muy especialmente las corrientes de aire de las cuales nos nutrimos, siendo que todos los rosarinos, obtenemos aire puro de ese gran pulmón que representa el delta del Paraná.
Y no se diga que estos y otros elementos a tener en cuenta se aplican solamente a las viviendas caras sino que pueden aplicarse perfectamente a las viviendas sociales, ya que si conseguimos incorporar en los proyectos estos preceptos, la economía o ahorros podrán mejorar los insumos de las familias y ser destinados a la alimentación y la educación. Ello será en beneficio de todos los habitantes, y hay que ayudar a que los gobernantes entiendan estos preceptos y los apliquen por el bien de todos.
Enrique Augusto Zárate
(presidente del Instituto de Derecho Ambiental del Colegio de Abogados de Rosario)