Sábado 27 de Noviembre de 2010
Esta expresión tiene su origen en una ley medieval que castigaba con una multa a los pueblos donde se produjera un asesinato sin hallarse al homicida. Pagaban justos por pecadores", de forma que si no aparecía el responsable, todos eran culpables. Por eso se cuenta que cuando un cadáver aparecía en las calles de una localidad, se lo tiraba a la calle y era trasportado a otro municipio, cargando los vecinos de ese otro pueblo con la multa. Es culpar a otro de lo que uno es responsable, siendo "el muerto" la imagen del asunto desagradable del que no queremos hacernos responsables. No suelo dejar pasar por alto cuando se cometen transgresiones, y últimamente, he notado un comportamiento común en las respuestas de las personas cuando se les hace notar sus infracciones. Vez pasada, le indiqué a una señora cuyo perro estaba haciendo las necesidades en mi vereda, que debía llevarlo con correa y me respondió restándole importancia en comparación con un excremento más grande que había hecho otro perro. El intendente minimizó los robos en el corralón: "Me llama poderosamente la atención que personas muy vinculadas a los gobiernos provinciales en los últimos 24 años nunca manifestaran preocupación en investigar casos de corrupción notables y aún sin sanción. No hubo comisión investigadora por hechos reales como Skanska o el de Guido Antonini Wilson. Es muy difícil garantizar las cualidades morales de la gran cantidad de trabajadores que posee el municipio." Por robos dentro de Tránsito, se pretende flexibilizar la ordenanza del traslado al corralón o sea que violaciones que antes eran penalizadas, ahora son tácitamente autorizadas. Así los ciudadanos que cumplimos con las ordenanzas y leyes somos prisioneros y víctimas de un sistema que protege a los que delinquen y estamos acéfalos de quienes deberían planear acciones inmediatas, control con esfuerzo y trabajo continuo. El jefe debería ser aquel que supera a los demás en virtudes, habilidad y saber; quien emplee el poder supremo sin tener en cuenta la comodidad o la utilidad propia. El poder público corresponde al hombre capaz de hacer que prevalezcan las leyes comunes de la sociedad, es decir, la justicia, la razón y la verdad." (Cesare Cantú).
Silvia Buonamico
silviabuonamico@yahoo.com.ar