Echan a un capellán de Esquel por formar un grupo de niños policías
El gobierno de Chubut echó de su cargo al capellán de la policía de Esquel, Adrián Alberto Mari, acusado de impartir "adoctrinamiento policial" a niños de esa ciudad, y advirtió que no contaba con aval oficial.

Jueves 23 de Septiembre de 2010

El gobierno de Chubut echó de su cargo al capellán de la policía de Esquel, Adrián Alberto Mari, acusado de impartir "adoctrinamiento policial" a niños de esa ciudad, y advirtió que no contaba con aval oficial.

El ministro de Gobierno, Héctor Miguel Castro, explicó que por orden del mandatario Mario Das Neves se dispuso "pasar a disponibilidad como capellán de la policía en Esquel al padre Adrián Alberto Mari".

El sacerdote, de 35 años y director de la Pastoral Juvenil, "no contaba con ningún aval de ningún organismo oficial para realizar este adoctrinamiento policial a niños en la ciudad de Esquel", aclaró el funcionario. Además, dijo que "hay en marcha una investigación".

Castro precisó que "autoridades de la policía encabezadas por el comisario mayor Jorge Enrique Gutiérrez, titular de Asuntos Internos, viajaron a Esquel para iniciar esta investigación".

La actividad que el sacerdote llevaba adelante en un gimnasio policial "respondía a una propuesta del padre. No hay aval oficial por parte de ningún organismo del gobierno de la provincia del Chubut", advirtió Castro. Antes del desplazamiento, Mari aseguró que contaba con la autorización de la Unidad Regional local de la policía provincial y el apoyo de las familias. "Es para que saquen al policía que hay en su interior", afirmaba el sacerdote.

Desde enero y todos los sábados, chicos de entre 9 y 14 años van a la sede policial a realizar las prácticas, que incluyen desde el desfile hasta los saltos rana y el cuerpo a tierra. Los niños aprenden a usar chalecos antibalas, tienen clases de "vocación policial" y cantan un himno llamado "Nuevo Sol".

Frente a la difusión de lo sucedido y la intervención de las autoridades, la página de Facebook "Sí por Policía Infantil en Esquel-Chubut" publicó el siguiente mensaje, según consignó el diario Clarín: "Querida familia y amigos que hasta hoy nos han acompañado. Hemos sido denunciados en los derechos humanos por este proyecto, por creer, por apostar y ocuparnos de los chicos. Esperamos su apoyo en contra de esta gente que con prejuicios mal intencionados intenta desviar y distorsionar los objetivos esenciales de este proyecto".

En tanto, diputados nacionales del GEN presentaron ayer un proyecto de ley para pedir al gobierno nacional que intervenga para terminar con la organización de policías infantiles en el país, al advertir que son "prácticas violatorias de la Convención del Niño".

Los legisladores repudiaron la creación de este tipo de programas de instrucción infantil e instaron "al Ministerio del Interior y a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación a tomar las medidas necesarias para terminar con estas prác- ticas violatorias de la Convención del Niño". "El Estado debe intervenir para que cese este delirio", sostuvo la diputada Virginia Linares.

El bloque del GEN también manifestó su preocupación porque "existen actualmente grupos en otras provincias, algunas con páginas incluida". Aludió a las agrupaciones de policías infantiles de Salta, Jujuy y Misiones. El GEN advirtió que "en la provincia de Misiones existen más de 27 agrupaciones".

"Llama la atención que esta actividad esté permitida por el gobierno nacional, el Estado no debe permitir la construcción de una sociedad autoritaria, tan alejada de los ideales de respeto y disenso que anima a una sociedad democrática", dijo Linares.

La diputada remarcó que "el Estado argentino está obligado a garantizar el cumplimiento de los derechos del niño para un pleno y armonioso desarrollo en un ambiente de respeto, amor y comprensión".

No militarizar

La creación de programas de instrucción policial para niños fue repudiada en varias ocasiones por los organismos de derechos humanos en Jujuy, Salta y en Misiones, donde hay 27 grupos infantiles. El Servicio de Justicia y Paz, dirigido por Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz 1980, denunció en 2001 un intento por “militarizar la infancia” en Jujuy.