E. Villegas, Chopin y la otra humanidad
Según Charles Darwin, los humanos descendemos de alguna rama de monos. Esta afirmación rigurosamente fundamentada continúa provocando escándalo en muchas personas, pero es una verdad incontrovertible.

Martes 16 de Marzo de 2010

Según Charles Darwin, los humanos descendemos de alguna rama de monos. Esta afirmación rigurosamente fundamentada continúa provocando escándalo en muchas personas, pero es una verdad incontrovertible. Más allá del dogmatismo oscurantista de los inquisodres de turno, esto es así. Ya entre nuestros nobles antepasados existían comportamiento solidarios y egoístas. Para quienes aún tengan dudas es suficiente recurrir a los libros acerca de la conducta animal como los de Konrad Lorenz, o los estudios de Henri Laborit. Enrique Villegas, pianista argentino, más conocido como el Mono, ejercitaba su sagaz inteligencia no sólo como intérprete de jazz, tango, música clásica o folclore de la región. Resistente a cualquier solemnidad o formalismo artificial, Enrique Villegas, supo brindarnos su talento de modo pródigo, sus palabras claras, sinceras, expresadas sin miedo en todas las épocas. Nunca se calló sus opiniones, aun durante la dictadura militar de 1976. Con su dignidad de hombre y artista siempre dijo lo que había que decir. En una memorable entrevista radial con sesenta y seis años a cuestas, dijo que había dos clases de intérpretes musicales, los que buscaban el efectismo, la notoriedad fugaz y los que como Chopin, Schumann, Julio y Francisco De Caro, Duke Ellington tocaban con cuerpo y alma sin buscar el aplauso fácil. Estos últimos representaban a la otra humanidad, la de los sensibles y los auténticos. Ejemplo de ello es Miguel Angel Estrella y a nivel local saxofonistas como Mario Olivera. En esta época de frivolidad y vacío cultural, nos importa recordar y reivindicar a Enrique Villegas y a todos aquellos artistas libres que luchan para que el arte llegue a todas las personas, para elevarlas moralmente.

Carlos A. Solero, casolero_1@hotmail.com