Lunes 03 de Junio de 2013
Con gran satisfacción leí que el concejal López Molina presentó un proyecto para incluir un registro de adhesión y no de oposición, con lo cual los vecinos que estén a favor (no los que estén en contra como la ordenanza lo establece actualmente) deberán dejar constancia de su conformidad para aprobar la habilitación de un boliche, los empresarios deberían encargarse de conseguir las adhesiones y presentarlas en la Municipalidad. Sin duda, los vecinos se verían altamente favorecidos. Como se comprobó en el caso de Esperanto las notificaciones no llegan en tiempo y forma y los vecinos deben trasladarse en horarios laborales y no siempre son atendidos. El proyecto del concejal es, en suma, para comodidad y beneficio de los vecinos. Sólo resta saber en qué zonas de la ciudad se autorizarían. Pero la alegría por ver que se nos tenía en cuenta duró poco. Al día siguiente el secretario Asegurado defendió el registro de oposición con un argumento totalmente falaz: “Es una herramienta de participación”, dijo, como si el registro de aceptación no lo fuera, sin tener en cuenta lo que es mejor para los vecinos. El secretario se refiere también a una comisión que cuenta con la participación de todos los referentes de la noche rosarina. ¿Y los vecinos?, por supuesto, ni figuramos. No es extraño que la Municipalidad, que nunca estuvo del lado de los vecinos, haga lo posible por complicarnos los trámites, no controle y permita que las zonas de boliches sean zonas liberadas sin tener en cuenta que allí vive gente que necesita descansar, derecho fundamental que la Municipalidad lejos de garantizar, vulnera. Espero que el concejal siga adelante con su proyecto, que tenga apoyo suficiente y que, ya que ha demostrado anteriormente su predisposición, consulte con los numerosos vecinos de distintas zonas que padecemos este problema para intercambiar ideas. Un derecho no es algo que nos deben dar, es algo que no nos deben quitar.
Marta Naveira
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