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Duro debate por el retiro de los estímulos monetarios de EEUU

La desaceleración del programa de compra de bonos del Tesoro es una decisión tomada. Pero no hay acuerdo sobre el momento de inicio.

Martes 26 de Noviembre de 2013

La continuidad de la compra mensual de 85.000 millones de dólares en Bonos del Tesoro por parte de la Reserva Federal, no anuló el debate interno en la entidad sobre el momento en que esa política comenzará a ser abandonada.

Las idas y venidas en relación a la política de estímulo monetario que la Reserva lleva adelante desde 2008, revela tanto las dificultades que encuentra la recuperación económica estadounidense como las que tiene la cúpula monetaria para medir los tiempos para intervenir.

Las "minutas" o actas de la última reunión celebrada por el Comité Abierto de la Reserva dejan muy clara la voluntad de la mayoría de los integrantes del organismo de dirección del banco central estadounidense de proceder, lo antes posible, a reducir el monto de compras.

Que el cambio está en ciernes, no desde octubre sino desde hace meses, no es un secreto para nadie. Pero la novedad de la última reunión fue el consenso unánime de que ese cambio podría producirse "en uno de los próximos encuentros".

Si bien hay quienes apuntan a la reunión del mes próximo, la mayoría de los analistas se inclina a pensar que una primera reducción de los 85.000 millones de dólares mensuales no tendrá lugar hasta los primeros meses de 2014.

Por otra parte, las actas indican que se pasó revista también a la política sobre tasas de interés, casi en el 0 por ciento desde 2008, y que sobre este punto también hubo acuerdo general en que serán mantenidas en niveles muy bajos por largo tiempo, aunque en algún momento se decidiera proceder a algún incremento.

La Reserva Federal estableció que no procederá a aumentos de las tasas hasta tanto la tasa de desempleo no desciende como mínimo al 6,5 por ciento desde el 7,3 por ciento actual.

Pero las minutas precisan que los miembros del Comité fueron claros en la última reunión, al plantear que ese mínimo determinará apenas "el momento" a partir del cual comenzará a discutirse el tema, descartando de este modo que ese descenso de la desocupación desate automáticamente la baja de tasas.

El cuidado del nuevo abordaje de la cuestión se revela en un párrafo de las actas que sostiene que "muchos otros indicadores son relevantes para un juicio amplio de la salud del mercado laboral", entre los que incluyen el tamaño de las plantillas laborales, la participación de la fuerza laboral y las tasas de despidos.

Si bien Bernanke, sus colaboradores y su próxima reemplazante, Janet Yellen, son optimistas sobre el crecimiento en los dos próximos años, no están dispuestos a poner en riesgo la colaboración del banco central en el proceso de recuperación.

Desde 2008 y tras la caída de Lehman Brothers, la FED inyectó en el mercado la increíble cifra de cuatro billones de dólares para hacer frente a la crisis financiera e industrial que amenazaba con destruir las bases de la economía de Estados Unidos. A pesar de semejante esfuerzo, el crecimiento en Estados Unidos supera a duras penas el 2 por ciento anual

Irán movió a las bolsas

Los mercados internacionales cerraron con resultados mixtos ayer, con el acuerdo internacional para limitar el programa nuclear de Irán como principal factor de incidencia.

En Wall Street, el mercado se centró en el acuerdo alcanzado el fin de semana por Estados Unidos y otras potencias mundiales para limitar el programa nuclear de Irán, un hecho que abatió los precios del crudo y las acciones del sector energético.

En vista de que el pacto redujo las posibilidades de un conflicto, haciendo más fácil que Irán venda su petróleo en el mercado mundial, se espera que aumente el suministro y el comercio mundiales de crudo. En consecuencia, se espera un descenso en los precios, lo que hizo que el sector energético presentará el mayor retroceso del S&P 500.

El índice Dow Jones subió 0,1%, mientras que el Standard & Poor’s bajó 0,1%.

La soja cerró en alza en Chicago

La soja continuó ayer su senda alcista en la Bolsa de Chicago con una suba de 3,3 dólares por tonelada, acompañada por alzas en el precio del maíz y el trigo. Los contratos más activos de la oleaginosa, con vencimiento en enero, finalizaron en 452,10 dólares ante rumores de posibles compras por parte de China y poca actividad de venta de grano físico. El maíz, en tanto, sumó un dólar a su cotización para terminar en 167,23 dólares por tonelada, mientras que los contratos disponibles de trigo cerraron en 239,66 dólares.

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