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Duras condenas para los autores del triple crimen de villa Moreno

En apenas seis minutos los jueces leyeron la sentencia tras 11 jornadas de audiencias. El próximo 12 de diciembre se conocerán los fundamentos, y se abrirá el plazo para las apelaciones.

Viernes 05 de Diciembre de 2014

Los cuatro acusados del triple crimen de villa Moreno fueron condenados a cumplir penas de hasta 32 años de prisión luego de que en un histórico juicio oral y público desarrollado en los Tribunales provinciales de Rosario la Justicia dictaminó que fueron los autores materiales de acribillar a balazos a tres jóvenes militantes sociales, un hecho paradigmático de la historia criminal rosarina ocurrido el 1º de enero de 2012 en la zona sur de la ciudad conmocionando y movilizando a la opinión pública. La decisión de los jurados fue por unanimidad, se leyó en menos de diez minutos en una sala de audiencias desbordada de público, donde fueron mayoría los familiares y amigos de las víctimas, y entre los que se mezclaron allegados a los acusados mientras en la calle, militantes, vecinos y amigos seguían atentos lo que pasaba frente a una pantalla de televisión. El 12 de diciembre se conocerán los fundamentos, momento a partir del cual se abrirá el plazo para las apelaciones.

Las penas. La resolución judicial dada a conocer ayer al mediodía establece que Sergio Gustavo "El quemado" Rodríguez, de 44 años, junto a Brian Ismael "Pescadito" Sprío, de 26; Daniel Alejandro "Teletubi" Delgado, de 24; Mauricio Ezequiel "Maurico" Palavecino, de 23; y Brian Damián "Damiancito" Romero (ya condenado en juicio abreviado a 8 años de prisión), y el menor "Jeta" M. fueron los autores de la masacre en la cual utilizaron armas de grueso calibre (metralletas y pistolas calibre 9 milímetros) para vengar un ataque a balazos que había sufrido horas antes Maximiliano Rodríguez, hijo de El Quemado, y que tuvo como víctimas a tres personas equivocadas.

Por unanimidad, los jueces Gustavo Salvador (presidente del Tribunal), Ismael Manfrín y José Luis Mascali, condenaron a Rodríguez como autor intelectual y ejecutor de los disparos fatales, a la pena de 32 años de prisión como "coautor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad, en tres hechos en concurso real, y portación ilegal de arma de fuego de guerra".

En tanto, a Sprío se lo condenó a 28 años por la misma figura, aunque fue absuelto respecto a la portación ilegal de arma de fuego de guerra. No obstante, el joven deberá purgar 33 años en prisión y pagar una multa de 2.000 pesos ya que al castigo impuesto por el triple crimen se le unificó otra condena a 5 años y seis meses de prisión tras ser hallado culpable de "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización", un hecho juzgado por el Tribunal Federal Oral Criminal Nº 2 de Rosario.

Delgado recibió una pena de 30 años de prisión, también como coautor "del homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad, tres hechos en concurso real. Y del mismo modo que Sprío, también fue absuelto respecto a la portación ilegal del arma de guerra.

La sanción a Palavecino fue de 24 años de prisión como "partícipe necesario penalmente responsable" del triple homicidio, agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad, tres hechos en concurso real. Este joven habría aportado y conducido el utilitario Renault Kangoo blanco donde se trasladó el grupo agresor. La madrugada de la masacre ese vehículo fue visto estacionado en calle Biedma, según coincidieron varios testigos que declararon durante el juicio.

35 meses, 6 minutos. Después de 35 meses, de 11 días de debates en un juicio oral y público con jornadas donde se expusieron las pruebas y pasaron 70 testigos, ayer finalizó el juicio oral y público que ventiló las circunstancias en las que ocurrió la ejecución a balazos contra Jeremías "Jere" Trasante, de 16 años; Claudio "Mono" Suárez, de 20; y Adrián "Patom" Rodríguez, de 18.

Los tres jóvenes militantes del Movimiento 26 de Junio encontraron la muerte a las 4 de la madrugada del primer día de 2012 mientras estaban sentados en un banco de cemento ubicado en la canchita de fútbol del club Infantil Oroño, predio delimitado por Dorrego, Presidente Quintana, Biedma y Moreno.

La teoría de la fiscal Nora Marull y su par adjunto Luis Schiappa Pietra logró imponerse de acuerdo a la resolución a la que arribó el Tribunal, que no logró ser conmovido por las exposiciones de los defensores que bregaron por la absolución de sus clientes pidiendo la nulidad de diversos tramites realizados en la etapa de instrucción de la causa.

Para los magistrados quedó probado que el grupo conformado por Rodríguez, Sprío, Delgado, Palavecino, Romero y el menor "Jeta" M. fueron los autores de la masacre para la cual utilizaron armas de grueso calibre en busca de vengar un ataque a balazos que había sufrido Maximiliano Rodríguez, hijo de El Quemado, de parte de personas con las que mantenía rencillas.

 La audiencia final para la lectura de la parte resolutoria del fallo fue prevista para las 12.30 de ayer. La sala del primer piso de los Tribunales estaba repleta, bajo un murmullo inquietante que se cortó cuando a las 12.26 ingresaron los acusados con chalecos antibalas, esposados y bajo una fuerte custodia policial. Enseguida los ubicaron junto a sus defensores: Fausto Yrure y Gabriel Navas (por Sprío y Delgado), Adrián Martínez y Carlos Varela (por Rodríguez), e Ignacio Carbone (por Palavecino).
  Las decenas de cámaras de televisión y las lentes de los reporteros gráficos hicieron foco en ellos, que quedaron expuestos al repiqueteo de los obturadores y la incandesencia de los flashes. Detrás de ellos, como lo hicieron durante las dos semanas de juicio, se ubicaron los familiares y amigos de Jere, Patom y Mono.
  En primera fila estuvo junto a uno de sus hijos Eduardo Trasante, el padre de Jere, un hombre que cargó con prudencia el pedido de justicia y esclarecimiento del caso. Atrás suyo, casi tratando de pasar inadvertidos, parientes de Palavecino.

Momento clave. Sobre las 12.40 ingresaron los jueces, saludaron y de inmediato Salvador inició la lectura de los 10 párrafos de la parte resolutiva de la sentencia, donde puntualmente hizo mención a las condenas. Primero dijo que rechazaba todas las nulidades interpuestas por las defensas de “todos los acusados conforme a los argumentos expuestos en los considerandos”.
  De inmediato leyó la condena a Rodríguez. En ese momento, Trasante y los familiares de Patom y Mono lanzaron llantos contenidos. Es que después de tanto esperar había llegado el momento de justicia por el que clamaron durante estos casi tres años, con un cierre acorde a las expectativas de la fiscalía y las querellas, que en sus alegatos de clausura pidieron condenas de hasta 35 años de prisión.
  Al presidente del Tribunal le llevó apenas seis minutos leer el resto de la resolución para los otros imputados. El caso estuvo atravesado en todo el proceso por la problemática de las bandas narcocriminales, que a fuerza de sangre y fuego ganan territorios vulnerables de la ciudad imponiendo miedo entre los vecinos. Este último dato de la realidad también quedó marcado a lo largo del juicio, con testigos aterrados que detallaron cómo modifican su cotidianeidad ante amenazas constantes.
  Ahora llegará el momento de las apelaciones, recurso al que podrán echar mano las partes una vez que el Tribunal exponga los fundamentos del fallo, instancia que, según anunció el juez Salvador al finaliza el trámite, sucederá el próximo 12 de diciembre.
 

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