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Duendes ya es un clásico

El conjunto verdinegro venció a Jockey en Fisherton y pasó a semifinales del torneo del Interior.

Domingo 29 de Septiembre de 2013

Otra vez un partido decisivo, otra vez un clásico y otra vez Duendes. Parece una fórmula del destino que el rugby de estos tiempos tiende a repetir. Es que el conjunto verdinegro, multicampeón del Litoral y actual titular del cetro del Interior, se impuso ayer 17-8 a Jockey en las Cuatro Hectáreas, dejó afuera a su archirrival y pasó a semifinales del torneo. Un triunfo trabajado y justo para un equipo que nunca cede en su tranco y siempre empuja hacia arriba su techo de ambiciones.

   No fue un duelo atractivo. El juego nunca alcanzó un alto nivel expresivo. Porque Duendes eligió llevar la rienda corta del juego, con decisión para situar el trámite la mayor cantidad del tiempo en campo adversario y con inteligencia para no exponer innecesariamente la pelota. Con movimientos cercanos a las formaciones. Con temple y paciencia. Con una receta que reducía las chances de lucimiento, pero que aumentaba sus posibilidades de éxito. Es que esta vez, la visita decidió cambiar su fisonomía habitual y apostó por un libreto menos osado, para achicar al máximo el margen de sorpresas.

   Jockey, por su parte, nunca pudo pisar firme. Ni siquiera el buen funcionamiento del scrum fue aprovechado como base de trabajo. Durante gran parte del cotejo le tocó jugar en su mitad y su mejor herramienta fue su predisposición al tackle. Le sobró actitud y corazón, pero le faltaron ideas más claras para tomar la iniciativa y trasladar la disputa a una zona más conveniente. Todo le pasó lejos, a pesar de lo que expresó el marcador durante todo el encuentro.

   En el arranque del partido todo se concentró en la disputa. Duendes asomaba como el más decidido de los dos e instaló el juego en campo rival. Por eso no extrañó que fuera el primero en anotar a través de Carrió, quien culminó por su punta una jugada que comenzó De la Fuente.

   Jockey, en tanto, se defendía con gran entrega y trataba de salir de esa presión con la utilización de kicks o arrestos individuales. Y respondió a una pelota aérea con una corrida increíble de más de 60 metros de Comba. Después, la temprana salida de Crespi le quitó chances de utilización del pie.

   En el complemento se jugaron las cartas más importantes. Y Duendes, con algunos retoques desde el banco, se instaló con más firmeza en campo enemigo y fue sólido, pragmático y efectivo. Jugó siempre corto, puso nervioso a su rival y forzó infracciones que se transformaron en los puntos que definieron el cotejo. Así fue que tres penales de Carrió y uno de Mateo Escalante perfilaron un tanteador que lució algo escaso en números pero que encontró todos los merecimientos del lado verdinegro.

   En la etapa final, Jockey no pudo rebelarse, ni siquiera anotar. Y se acordó de atacar demasiado tarde. Cuando el reloj lucía impiadoso y ya no había margen de maniobra. Así, Duendes volvió a demostrar —otra vez— que es un clásico ganador de estos clásicos.

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