Domingo 31 de Mayo de 2009
Dos oficiales sumariantes de la seccional 6ª de barrio Echesortu quedaron detenidos acusados de pedirle una coima a un chico de 17 años a cambio de dejar en libertad a un amigo que estaba preso por un incidente dentro de un boliche.
Los arrestos se produjeron tras un procedimiento judicial realizado el viernes a la tarde en esa dependencia, ubicada en San Luis al 3200, en el que se buscó "pescar" infraganti a los presuntos coimeros en el momento en que recibían billetes que habían sido "marcados" previamente.
Pero sorpresivamente, en ese punto, el operativo fracasó porque el dinero ya se había esfumado de la comisaría cuando irrumpió en el lugar, pocos minutos después de que el pago se concretara, la comitiva judicial encabezada por la secretaria del juzgado penal en turno.
Búsqueda. Los investigadores judiciales estuvieron en la seccional 6ª más de tres horas, en las que revisaron cada centímetro del edificio y también a los casi 20 policías que estaban trabajando en ese momento. Es más, se debió convocar a mujeres policías para que pudieran requisar al personal femenino que revistaba en ese momento en la 6ª. “O lo escondieron muy bien o alguien lo sacó de seccional. Lo cierto fue que el chico entró a la comisaría con la plata, la entregó a quienes se la pidieron y menos de cinco minutos después entró la comitiva judicial. Pero los billetes no estaban”, sostuvo una fuente del caso.
Al no ser hallado el dinero “marcado”, el delito de cohecho no llegó
al concretarse. Por el momento, los policías señalados como impulsores del “arreglo”
quedaron detenidos en el penal policial de la Unidad Regional II, incomunicados. Mañana prestarían
declaración indagatoria en los Tribunales provinciales.
El apriete. Todo se inició con una una denuncia que radicó el padre de un chico de 17 años en
el juzgado de Instrucción Nº 13, a cargo de Osvaldo Barbero. El hombre contó que un amigo de su
hijo había caído preso en la seccional 6ª a raíz de un incidente ocurrido dentro de un boliche.
Según indicaron fuentes vinculadas a la investigación, los policías encargados del sumario por ese
hecho le pidieron al menor de edad que junte 500 pesos. A cambio, los oficiales
“arreglarían” los papeles y dejarían en libertad a su amigo. Todo eso ocurrió el
viernes a la mañana.
Tras escuchar la propuesta de los policías, el adolescente volvió a su casa y le contó al padre lo sucedido. Fue allí en que ambos decidieron plantear la denuncia por el pedido de coima directamente en el juzgado de instrucción en turno.
Al tomar conocimiento de lo ocurrido, el juez Barbero y su secretaria Viviana
Baliche ordenaron un procedimiento para tratar de detectar a los policías extorsionadores. Entonces
le dieron intervención a la División Judiciales de la Unidad Regional II. La operación consistió en
fotocopiar los billetes que iban a ser utilizados en la transacción que haría el menor con los
policías.