Sábado 18 de Julio de 2015
Por una salvaje agresión contra un joven de 20 años que recibió 19 puñaladas al resistir el robo de su moto nueve días atrás en barrio Bella Vista, dos hermanas y sus novios fueron acusados ayer de tentativa de homicidio y quedaron con arresto domiciliario. Pese al gravísimo ataque, la víctima está fuera de peligro.
El violento robo que sufrió Juan Manuel Rodríguez la madrugada del pasado 10 de julio casi no tuvo trascendencia periodística. El joven circulaba en su moto con un amigo por Caaguazú y Lima, donde pararon a comprar cerveza. De pronto unas diez personas se acercaron e increparon a Juan Manuel.
De los insultos pasaron a las trompadas y patadas. Y mientras lo arrastraban por el piso le aplicaron varias puñaladas, 19 según se constató, en un brazo y la espalda. En tanto, su amigo también era agredido y dos parejas intentaron apoderarse de la moto.
Robado y preso. Minutos después llegaron efectivos policiales que patrullaban la zona y advirtieron el tumulto. Una de las mujeres le dijo a un policía que ella había sido agredida porque querían robarle la moto. A partir de esa confusión, las víctimas terminaron esposadas en la comisaría 19ª.
Pero un abuelo del herido se presentó en la seccional y advirtió que su nieto estaba malherido. "Sacale las esposas que está todo cortado", suplicó. De inmediato Juan Manuel fue derivado al Hospital Clemente Alvarez donde se recuperó.
Con la declaración del amigo de la víctima y de otro testigo que brindó datos sobre la mecánica del hecho la policía detuvo a las hermanas Ivana y Solange C. y al novio de una de ellas, quienes habían abordado Juan Manuel y a su amigo. Los tres sospechosos llegaron a una audiencia imputativa y la fiscal Marisol Fabbro los acusó de lesiones graves en ocasión de robo. Pero como los imputados denunciaron apremios, el juez Javier Beltramone los liberó tras ponderar que el acta del procedimiento policial era nula.
Evidencias. Fabbro insistió con evidencias que le permitieron sostener las sospechas de autoría de los tres jóvenes y de uno más que surgió de la pesquisa. Así, el lunes tomó declaración a una vecina que vio la secuencia desde su casa e identificó a los atacantes, un relato coincidente con el del amigo de la víctima.
Incluso la testigo denunció que una de las imputadas, tras ser liberada, fue a su casa y amenazó a su hija con un cuchillo al grito de "dónde está la botona, va a correr sangre".
A los acusados se les incautaron dos cuchillos con manchas de sangre que podrían ser de la víctima, aunque hay que esperar los resultados de pericias para constatarlo .
Por eso Fabbro ordenó detener otra vez a las hermanas y a sus novios, al considerar que tenía evidencias suficientes en su contra, sin necesidad de que en esta etapa de caso se considere la validez del acta policial, controversia que se resolverá cuando la funcionaria apele la resolución de Beltramone.
En la audiencia de ayer, Fabbro volvió a imputarles a los cuatro jóvenes la tentativa de homicidio y a una de ellas las amenazas denunciadas por la vecina y pidió prisión preventiva. El juez Carlos Leiva consideró que hay elementos de probabilidad de autoría y ordenó la prisión preventiva de los cuatro, aunque morigerada con modalidad domiciliaria.