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Dos obras premiadas, nuevamente a escena

“Diego y Ulises” y “Morir tampoco tiene sentido” se presentan, a partir de hoy, en la Escuela de Artes Urbanas del Galpón 15.

Jueves 12 de Marzo de 2015

Dos obras ganadoras del Concurso de Coproducciones Artes Escénicas de la Municipalidad de Rosario en 2011 y 2014 regresan a escena y compartirán el espacio de la Escuela Municipal de Artes Urbanas que funciona en el Galpón 15 (Buenos Aires y el río), hoy y mañana, y el viernes y sábado próximo. Se trata de un proyecto que incluye las piezas “Diego y Ulises”, dirigida por Marcelo Díaz, y “Morir tampoco tiene sentido”, de Paula Manaker, que se ofrecerán a las 21.30 y 22.30, respectivamente.
  “Diego y Ulises”, inspirada en el universo cinematográfico de Gus Van Sant e interpretada por Diego Stocco y Ulises Fernández, fue galardonada además en el Concurso de “Igualdad Cultural” del Ministerio de Cultura y del Ministerio de Planificación de la Nación, y ofreció más de cien representaciones en festivales nacionales e internacionales en Chile, Canadá, Venezuela, Inglaterra, Escocia, España y Marruecos.
  “Morir tampoco tiene sentido”, interpretada por Maite López, Mauro Carreras y Federico Tomé, y en la que Díaz se sumó con una colaboración artística y en el diseño de luces, realizó una gira por las provincias de Jujuy, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires, y en El Salvador, Guatemala y México. El trabajo se describe como “una obra escénica creada a partir de una red tejida con la biografía de los actores y las fantasías personales en una plataforma ficcional”.
  “La idea de hacer esta programación compartida surge a partir de encontrar maneras de hacer más concretos los diálogos artísticos que se desarrollan entre los grupos y que nos parece interesante transformar en gestiones conjuntas”, afirmó Díaz, y añadió: “Con Paula venimos desarrollando distintas formas de diálogo y trabajos en común. Hemos compartido el seminario que denominamos «Complejo Fantástico» que sintetiza reflexiones y pensamientos acerca de las relaciones entre los actores y bailarines con la creación escénica. También ambas obras comparten de alguna manera la idea de una relación con el público, quien debe aportar sus propias imágenes y su lectura de lo que sucede en escena”.

Cooperación. El director señaló que la clave fue optimizar el esfuerzo de los artistas. “El objetivo principal fue potenciar los recursos que nos permiten autogestionar, potenciar los modos de difusión, ofrecer al público un «evento» más allá de una obra”. Y en cuando al aspecto artístico, apuntó: “Artísticamente también nos potencia, porque por ejemplo amplía la posibilidad de seguir acercándonos al público que para mi es la manera en la que nuestro trabajo se fortalece. Y siempre la tarea en conjunto aporta otras preguntas, acuerdos nuevos, dejar de lado ideas o necesidades propias por las de un grupo más amplio de personas”.
  La experiencia resulta, además en una complementariedad enriquecedora para todo el grupo. “Creo que nos complementamos muy bien”, afirmó Díaz. “Lo bueno -explicó- es que cada uno aporta sus preocupaciones y problemas, pero también sus soluciones posibles y luego ejecutamos en conjunto. Es interesante porque es como si nos fuéramos cubriendo, relevando, pasando la posta. Los más relacionados con el diseño y la comunicación aportan los suyo, otros están más atentos a todo los aspectos de montaje y la técnica; el que conoce de fotografía guía la filmación de los videos de promoción y otro edita y los va publicando y difundiendo en las redes sociales”, completó.

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