Martes 03 de Noviembre de 2009
Buenos Aires.— El Tribunal Oral en lo Penal Económico Nº 2 juzgará a Mario Roberto Segovia por el contrabando a México de casi 300 kilos de esa sustancia que se usa como precursor para la elaboración de drogas sintéticas y por la importación ilegal de dos productos que permiten fabricar armas químicas.
El tribunal, integrado por los jueces Claudio Gutiérrez de la Cárcova, Luis Losada y César Osiris Lemos, buscará llevar a juicio ambas causas de manera conjunta aunque todavía no fijó fecha para el inicio del proceso. Voceros tribunalicios estiman que recién podría ser para marzo o abril del año que viene.
El grupo implicado. Segovia está sospechado en distintas causas de haber traficado, en dos años, cinco mil kilos de efedrina usada como precursor químico para elaboración de drogas sintéticas. En una de las causas por las que irá a juicio se lo presume autor del contrabando agravado de 294 kilos de efedrina hacia México a fines de 2007, disimulado en 12 toneladas de azúcar, desde un depósito fiscal en Capital Federal.
Por este hecho también están procesados e irán a juicio otras seis personas, entre ellas dos rosarinos: el propietario del depósito fiscal Sadocks del barrio porteño de Barracas, Rubén Alberto Galvarini, y su hijo Rubén Darío Galvarini.
De acuerdo a constancias del sumario Segovia, bajo falso nombre de Héctor Benítez, habría acopiado en dos años alrededor de 5 mil kilos del precursor de drogas sintéticas ilegales. Los otros procesados por el juez Marcelo Aguinsky son los empleados aduaneros José Luis Sicardo y Andrés Enricci, el despachante Maximiliano Iñurrutegui y la empresaria Alicia Colángelo, titular de la firma Euromac S.R.L.
En la causa se investigó el contrabando de 294 kilos de efedrina, agravado por la intervención de funcionarios públicos Aguinsky sostuvo que, para burlar el control aduanero, la efedrina y pseudoefedrina fue acondicionada en bolsas de nailon transparente que simulaban tener azúcar en su interior, las cuales, a fines de 2007, fueron despachadas hacia México.
Según el juez "Segovia habría sido quien proveyó la efedrina y pseudoefedrina a Gómez y a los Galvarini (padre e hijo)" quienes compraron el azúcar a exportarse y facilitaron el lugar físico (depósito fiscal) en el que se acondicionarían las sustancias. Los Galvarini se habrían contactado con Iñurrutegui para ofrecerle el negocio y que les presentara una firma con Registro Nacional de Exportadores —necesaria para la exportación de azúcar— que resultó ser Euromac S.R.L.
Enricci y Sicardo aparecen como quienes "brindaron a la maniobra el marco de legalidad necesario para asegurar la total impunidad de los involucrados".
Operaciones. El juez concluyó que "la empresa South American Docks S.A". —de Rubén Alberto Galvarini— tuvo intervención en la recepción de la respectiva documentación para despachar la mercadería a México.
La vinculación de Segovia con el hecho surge, según Aguinsky, de múltiples indicios recolectados, como documentación en poder de los otros procesados, la extensión de una tarjeta de crédito de uno de los imputados y las intervenciones y escuchas telefónicas realizadas en el sumario.
Segovia también tiene elevada a juicio otra causa en la que está acusado por contrabando de aconitina y tentativa de contrabando de ricinina, dos sustancias que pueden servir para la fabricación de armas químicas, procesado en este caso por el juez federal porteño Ezequiel Berón de Astrada.