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Dos detenidos por linchar a un joven tras asaltar a una mujer

Tras quebrar el pacto de silencio impuesto en barrio Azcuénaga, la Justicia logró dar con los sospechosos del crimen de David Moreira.

Miércoles 24 de Septiembre de 2014

Después de varios meses de investigación, entrecruzamiento de datos surgidos en las redes sociales y aportes anónimos, dos personas fueron detenidas ayer como los principales sospechosos de matar en una feroz golpiza a David Moreira, el joven de 18 años retenido por un grupo de vecinos luego de robarle el bolso a una mujer en una esquina del barrio Azcuénzga, en marzo pasado. El hecho, que encendió la polémica respecto a la reacción de la población ante hechos de inseguridad y puso nuevamente en la agenda la justicia por mano propia, se viralizó en internet a través de un sangriento video donde quedó registrado el crimen.

A las 6.30 de la mañana de ayer la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) desplegó sus fuerzas en siete domicilios señalados en la pesquisa abierta para esclarecer el homicidio de Moreira, asesinado brutalmente a golpes la tarde del sábado 22 de marzo en la zona de Marcos Paz al 5400 cuando intentaba huir después de robarle el bolso a una mujer.

En los procedimientos fueron detenidos en sus viviendas particulares y sin ofrecer resistencia dos hombres de entre 26 y 28 años, identificados como Nahuel P. y Gerardo G., alias "Capocha". Ambos quedaron sindicados como los principales sospechosos de participar del linchamiento. Aunque trascendió que habría más implicados en la causa que instruye el fiscal de la unidad de Homicidios Florentino Malaponte.

Además, en los allanamientos se secuestraron computadoras, teléfonos, tablets y prendas que coincidirían con las que vestían los acusados el día del hecho.

Uno de los elementos que todavía rastrea la pesquisa es un video, más extenso del que se viralizó en la web, del cual se podrían obtener precisiones sobre la mecánica del linchamiento.

Cuatro procedimientos se realizaron en casas ubicadas en el mismo barrio Azcuénaga, otros dos en la zona oeste y uno en barrio Las Flores, de los cuales oficialmente no se brindaron las direcciones. No obstante, trascendió que dos de los domicilios requisados están ubicados en pasaje Ramírez al 5600, y otro en Teniente Agneta al 900 bis.

Video casero. El punto de partida de la compleja investigación fueron las imágenes de un video gravado desde el celular de un testigo del ataque. En el registro, que rápidamente se difundió en internet, se observa a dos jóvenes vestidos con bermudas de jeans y remeras que repiten una y otra vez patadas en la cabeza y en el cuerpo a la víctima.

A partir de un trabajo de entrecruzamiento de esos datos, de perfiles de redes sociales como Faceboock, la intervención de líneas telefónicas y datos de calle, entre otras tareas investigativas, se alcanzó el grado de sospecha suficiente para ordenar las detenciones Nahuel P. y Gerardo G.

Según aportaron fuentes cercanas al expediente, esas dos personas no tendrían vinculación entre sí. Mientras que el primero pertenece al barrio donde se produjo el ataque, el otro reside en la zona oeste y sería el más comprometido penalmente, ya que aparece como quien le aplica las patadas más feroces a Moreira.

Paradójicamente ambos ya habían declarado como testigos en el marco de la causa judicial. Respecto a ese antecedente, voceros del caso coincidieron en que, sobre todo de parte de Gerardo G. y su entorno familiar y barrial, se advirtió una especie de "pacto de silencio" que la investigación debió permear con múltiples medidas, incluso ayer a la mañana cuando muchos vecinos repudiaron la presencia de los periodistas en los allanamientos y criticaban duramente la toma de imágenes y fotografías.

Aunque no fue confirmado oficialmente, hoy se realizaría la audiencia imputativa contra los detenidos, donde en primera instancia —ayer era materia de evaluación del fiscal Malaponte— se los acusará por el delito de "homicidio calificado por la participación de dos o más personas".

En el marco de la compleja investigación pasaron más de 20 testigos. Algunos residentes de la zona que, por temor a represalias de parte del grupo que agredió Moreira y el humor social respecto a la reacción frente a hechos de inseguridad, en muchos casos retaceó información a la fiscalía.

Moreira fue asesinado instantes después de robarle el bolso a una mujer que caminaba con su hija en barrio Azcuénaga. Mientras que un cómplice suyo logró escapar, él fue interceptado y retenido por un grupo de personas iracundas que lo sometieron a una feroz golpiza que le provocaron heridas gravísimas (pérdida de masa encefálica), las que tres días después terminaron con su vida.

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