Viernes 24 de Septiembre de 2010
Un hombre y una mujer que cumplían cadena perpetua en Melincué, en ambos casos por homicidio
calificado, asistieron a una fiesta en un boliche de una localidad vecina para agasajar a personal
policial por el día de la fuerza. Lo sorpresivo del asunto es que en la celebración uno de los
sentenciados fue visto sentado en la mesa del comisario inspector Marcelo Gorosito, jefe de la
Unidad Regional VIII, con asiento en esa ciudad del sur provincial.
La situación, denunciada en forma anónima en la Dirección de Asuntos
Internos, provocó un escándalo al constatarse que esa mayúscula irregularidad había ocurrido. La
evidencia contundente la aportó un video que muestra en una de las mesas en plena fiesta al
detenido incluido entre los elementos de la investigación.
A raíz del episodio Gorosito fue removido con una licencia obligatoria
de la Jefatura del departamento General López. La misma suerte corrió por la tarde el subjefe de la
regional, Ricardo Grasso, y otros cuatro oficiales superiores de la plana mayor de la regional.
“Este es un hecho de gravedad extrema”, dijo el secretario de Seguridad, Horacio
Ghirardi, quien confirmó los desplazamientos. Todos serán pasados a disponibilidad. Además se abrió
una investigación en el juzgado de instrucción de Melincué.
Uno de los presos con perpetua que participó de la fiesta, Mario César
Rodríguez, fue señalado en noviembre por el ex juez penal de Rufino Carlos Fraticelli como un
histórico protegido de los jefes policiales y las autoridades judiciales del departamento General
López. Fraticelli estuvo cinco años preso en el mismo lugar donde Rodríguez cumplía hasta ayer su
sentencia (ver nota complementaria).
Esto parece tener algún sustento en declaraciones que hizo el comisario
Gorosito cuando el 8 de septiembre pasado, al iniciarse la causa de Asuntos Internos, le
comunicaron que estaba bajo investigación por la inefable presencia de Rodríguez en la fiesta.
“Gorosito se queja de que le reprochen eso sólo a él cuando otros jefes que lo antecedieron
en el cargo concedían a este preso los mismos privilegios y eso era de conocimiento general”,
señaló a este diario una fuente del Ministerio de Seguridad. Eso consta en un acta oficial.
Fantástica esta fiesta. La celebración se realizó el 3 de septiembre y congregó a
unas 250 personas en el boliche “La Fábrica” de Elortondo, a 30 kilómetros de Melincué.
Allí estuvo Mario Rodríguez, condenado a prisión perpetua por el asesinato de su esposa en 1997. Y
también Nora Nélida Leuci, una mujer que recibió sentencia por un homicidio calificado por promesa
remuneratoria, es decir, que cobró por producir una muerte. Leuci fue en apariencia llevada allí
para que se hiciera cargo de tareas de limpieza y acondicionamiento del local previo al agasajo.
Para la pesquisa fue crucial, precisamente, la salida de esta mujer de
su pabellón de encierro. La razón es que una empleada policial del sector de detenidas de la
alcaidía de Melincué dejó asentado en el libro de guardia de la dependencia la salida de Leuci
apuntando su nombre y el horario. Las fotocopias del libro en cuestión también están aseguradas en
el sumario de Asuntos Internos. “Evidentemente esta empleada se vio venir el escándalo y no
quiso quedar pegada”, dijo una fuente ministerial.
Si bien el detenido Rodríguez cuenta con permiso para realizar
“tareas extramuros”, no tiene autorización para exceder el perímetro de la Jefatura de
la unidad. Según el sumario Rodríguez, que se desempeña como cocinero en el penal, estuvo en la
fiesta hasta las 6 de la mañana y habría sido trasladado por el propio jefe de la Unidad de regreso
a la alcaidía. Fue el mismo detenido el que admitió que estuvo en la fiesta.
Ayer la jueza de Ejecución Penal de Rosario ordenó el traslado de
Rodríguez y Leuci desde Melincué. Saldrán de la esfera policial para quedar a cargo del Servicio
Penitenciario. Rodríguez pasaría a Piñero y Leuci a Rosario.