Domingo 14 de Marzo de 2010
Buenos Aires.— El fiscal de San Isidro, Andrés Zárate, elevó a juicio la causa en la que dos adolescentes de 16 años están acusados por el homicidio de Santiago Urbani, el joven de 21 años que en octubre fue asesinado de un escopetazo mientras asaltaban su casa de Tigre. De ser hallados culpables, los chicos podrían recibir prisión perpetua, aunque por sus edades podrían ser beneficiados con una reducción de condena.
También está detenido por el crimen Alejandro Herrera, de 21 años, cuya causa tramita en una fiscalía de mayores y será juzgado en otro juicio. El cuarto integrante de la banda, también mayor, permanece prófugo.
El fiscal también ordenó abrir una causa paralela para que se investigue si la banda contaba con protección policial, tal como lo declararon algunos testigos del entorno de los imputados, que incluso identificaron el apellido del policía involucrado.
Los tres detenidos confesaron su participación en el hecho y dos de ellos endilgaron la autoría material del asesinato a uno de los menores. A pesar de que ese chico dijo en su entorno que se le había escapado el disparo cuando la víctima estaba reducida en el piso, las pericias balísticas y el análisis de la escena del crimen determinaron que Urbani fue ejecutado cuando estaba de pie y a quemarropa.
El hecho ocurrió la madrugada del 10 de octubre de 2009 cuando Urbani llegó a su casa en su auto y cuatro delincuentes que iban en un Renault 18 robado lo interceptaron, lo amenazaron con un revólver y una escopeta y lo obligaron a entrar a la casa, donde dormían su madre y su hermana.
Mientras los delincuentes recolectaban los objetos de valor de la casa y los cargaban en el auto de Santiago, se escuchó un disparo, tras los cual los tres ladrones que habían ingresado a la casa escaparon en el auto de la víctima llevándose 2.000 pesos, alhajas, electrónicos y tres celulares, entre otras cosas.
Impiadosos. Tras ejecutar a Santiago Urbani, los homicidas volvieron a sus casas de la localidad de Garín y ofrecieron a sus vecinos los elementos robados en la casa de la víctima. Además, se jactaron ante la gente de haber sido los asesinos del chico que salía por la tele y uno de los menores mostraba las fotos de Urbani que había en la memoria de la cámara digital que le habían robado.