Doña Disparate y Bambuco
No todo el mundo tiene ha la habilidad de echar sapos y culebras. Menos aún de hablar de todo lo que a uno se le ocurra en mente con la total seguridad de un magíster. Sin embargo en la Argentina contemporánea parece existir una competencia al respecto.

Martes 26 de Enero de 2010

No todo el mundo tiene ha la habilidad de echar sapos y culebras. Menos aún de hablar de todo lo que a uno se le ocurra en mente con la total seguridad de un magíster. Sin embargo en la Argentina contemporánea parece existir una competencia al respecto. Y cuanto mayores disparates y mas elocuencia, mayor será la recompensa. Algunos lo hacen en forma amateur, pero son los menos. Se puede hablar de apelaciones y recursos extraordinarios ante la Corte Suprema un día y al otro y con la misma sapiencia hablar de finanzas, organismos internacionales y riesgo país. Por la misma tarde, esa misma persona nos aclarará lo que la Constitución Nacional nos dice pero nosotros no interpretamos, y por la noche nos premiará con de un vocabulario extraído de un diccionario de lunfardo para tratar de hacernos entender qué es la institucionalidad. Si alguien emparda dichas aptitudes puede pretender mínimamente ser desigando como jefe de Gabinete, pues sino abstenerse y postularse solamente para el Libro Guiness o para protagonizar Doña Disparate y Bambuco

Lidia Giovannoni lidiagiovannoni@gmail.com