¿Dónde están mis hijos?
La destacada. Soy padre de dos hijos, de siete y tres años, estoy separado de los mismos por decisión de una repartición provincial y clamo justicia.

Viernes 10 de Julio de 2015

Soy padre de dos hijos, de siete y tres años, estoy separado de los mismos por decisión de una repartición provincial y clamo justicia. Me dirijo a todos ustedes para hacerles conocer la injusta situación por la que estoy pasando en mi carácter de padre. Por un tema de violencia familiar iniciado en enero del corriente año por mi ex pareja, quien me acusó de  violencia física contra ella y contra nuestros dos hijos, actuación que se inició por la Secretaría de Coordinación Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia de la Provincia Santa Fe, decretándose por el juez de Familia una medida de restricción de acercamiento con fecha 7 de enero de 2015, pero esta Dirección provincial automáticamente aplicó determinadas medidas que las llaman extraordinarias, por la que me mantienen separado de mis dos hijos. Hasta el momento ignoro dónde están porque la repartición administrativa se niega a dar informes. También interviene un juez de Familia de los Tribunales provinciales, pero tampoco dio respuesta a mi problema. Hago saber que quién me hiciera la denuncia, mi ex pareja, falleció por enfermedad en fecha 8 de febrero de 2015, por lo tanto como padre clamo y reclamo por mis dos hijos pero no se me escucha. Nadie responde. Recién a los seis meses, el día 6 de julio del corriente año, se me permitió unos minutos ver a mis dos hijos, un varoncito de 7 años y una nena de tres, siempre en la sede de la Dirección provincial, pero igualmente no se me hizo saber dónde están, ni cómo están, ni con quién están y si están mis hijos juntos o separados, en algún lugar de esa Secretaría o en una casa de terceras personas, porque, reitero, nada se me informa. Aclaro que soy el padre en ejercicio de la patria potestad, y me encuentro frente a esta injusta e irregular situación impuesta por esta Secretaría que me obliga a estar alejado de mis hijos. Ellos están al margen del dolor y sufrimiento que siento y que me provocan por la forma en que actúan, sin interesarles la suerte de mis hijos, con las consecuencias irremediables e irreversibles que les están provocando cuando como niños son seres vulnerables, y tienen derecho a vivir con su padre, a no ser separados de su familia, respetando la libertad y dignidad de toda persona humana. Hago saber que soy una persona de 23 años que trabaja y esta situación que vivo se potencia cada día, y me pregunto a cada instante dónde están mis hijos. Agradezco a este diario por haberme permitido este espacio para dar a conocer la grave e injusta situación por la que atravieso.
Jonatan Ezequiel Espinoza
DNI 36.454.128

Cuando la fama es puro cuento

Las adicciones implican dependencia; sus orígenes y daños son casi siempre psíquicos y algunas tienen, además, consecuencias físicas como el alcoholismo, el tabaquismo o la drogadicción. Otras, no menos peligrosas, suelen enmascarar sus efectos tras la cortina de “comportamientos observables”, lo cual induce frecuentemente a mirar para otro lado. Es que muchas de estas conductas, tienen que ver con status, modas, o productos tecnológicos que por la alienación consumista son promocionados como imprescindibles. Me refiero a la anorexia, a la bulimia, a la adicción a las redes sociales, o al síndrome de la pantallita telefónica productora de una paradojal incomunicación. Hemos visto en los últimos tiempos otra adicción muy especial, la llamada “famapatía” relacionada a personajes mediáticas con perfil de pompas de jabón. Se aprovechan de este síndrome algunas revistas y ciertos programas de televisión en una transacción perversa donde, por segundos de fama, usan y “despedazan” a muchas víctimas ilusas. Usan una justificación falaz, ya planteada por Horace McCoy cuando escribió: “¿Acaso no matan a los caballos?”. Quizá el origen de este fenómeno adictivo haya sido la engañosa creencia de que cierta fama tipo “burbuja” es sinónimo de éxito o gloria y que su ausencia es simplemente fracaso. Una trampa sutil que nos lleva a creer por ejemplo que  “si no estás en necrológicas no has muerto” o que “si no figurás en los medios no sos nadie”. En este sentido recuerdo la película “Bonnie and Clyde” donde los protagonistas se sentían famosos y gratificados al leer sus crímenes en la sección policiales de los diarios. Es cierto que destacarnos y figurar por méritos verdaderos no es condenable, pero ser “figurón” o “figurita” es otra cosa, es el fuego fatuo de individuos ingenuos o inseguros. Como decía Lao-Tsé “El sabio se distingue sin exhibirse”. Algunos se disfrazan, hacen el amor, bailan o coquetean en las cabinas de aviones con la ayuda de videos y las respectivas difusoras; son aquellos que se apagan como personas apenas lo hacen las cámaras. ¿Tienen cura estas adicciones? Si empleamos terapias y esfuerzos, algunas son reversibles, pero el tema esperanzado es que la mayoría de ellas pueden prevenirse; el Estado, la familia y la sociedad son responsables de la tarea. En este sentido digamos que a menudo bastaría con  inculcar valores auténticos, insistir en que los problemas no tienen soluciones químicas, en que la verdadera comunicación interpersonal no se logra con chips, y en que, como dice el tango de Humberto Correa, a veces,“la fama es puro cuento”.
Omar Pérez Cantón

Después no nos quejemos

Pensaríamos que es mala la alquimia entre un neoliberal y un comunista maoísta de los 60, este famoso “monje negro” que opera en las sombras del poder, verdadero ideólogo y mentor de las políticas de Estado para el Ejecutivo, pasará de titiritero y guionista a ser protagonista de su plan que lo llevará, lamentablemente, a ser el vicepresidente. Su similitud con el compañero de fórmula es que los dos propugnan someter a la Justicia para controlarla y de ese modo se asegurarán la impunidad que tanto necesitan para seguir sobreviviendo y robando al amparo del poder. Mientras tanto, estamos entretenidos con el fútbol, la azafata porno stars, con Burlando, Tinelli, Ventura, Rial, todo lo mediatizamos, lo vulgarizamos. Temas muy serios los ridiculizamos y banalizamos para luego, en esos cinco minutos de seriedad y responsabilidad, decir no se puede vivir más con esta lacra. Estos baños de demagogia y populismo siempre terminan mal, salvo que nos demos cuenta a la hora de votar. Es el arma letal que tenemos para echar a los malos gobiernos “el voto”. Seamos responsables o después no nos quejemos.
Roberto Rubén Sánchez
DNI 8.634.022

Un riesgo de eternidad

Según narra el Evangelio de Juan, cuando Pilato volvió a entrar al tribunal, llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres tú el Rey de los judíos?”. Jesús le contestó: “¿Viene de ti esta pregunta o repites lo que otros te han dicho de mí?”. Pilato contestó: “¿Soy judío yo? Tu pueblo y los jefes de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?”. Jesús contestó: “mi realeza no procede de este mundo; si fuera rey como los de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá”. Pilato le preguntó: “Entonces, ¿tú eres rey?”. Jesús contestó: “Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad. Todo hombre que está de parte de la verdad, escucha mi voz”. Pilato le dijo: “¿Qué es la verdad?”. Tras la última pregunta del gobernador romano, el diálogo se interrumpe. Sólo asiste el silencio. Y quedan para la posteridad las conjeturas. ¿Habría servido para algo responderle al arrogante mandatario su soberbia pregunta? ¿Qué podía tener de importante para alguien que se jactaba de tener en sus manos el poder de dejar vivir o no a otra persona, haber conseguido una respuesta –ni siquiera esperada– a un interrogante surgido de manera espontánea? ¿Habrían existido palabras que posibilitaran abrirle los ojos al gobernante para que, tras ese cuerpo ultrajado y humillado, viera el poder eterno y la divinidad, atributos invisibles del único Dios? ¿No habría sido risible para él también una respuesta sabia y elocuente, propia del mismo Dios, en momentos en que la burla era lo que reinaba en el ambiente? De entre tantos dioses, diosas y diositos conocidos en ese tiempo, ¿no habría sonado como una fábula más a sus oídos, la historia de un Dios Padre y amante, de un único Hijo de ese Dios, y de un Espíritu Santo dador de vida? ¿Habría servido de algo que Jesús le hubiera dicho en el mismo oído a Pilato: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida?”. En una Roma corrupta, difícilmente hubieran prosperado las pruebas de la presencia de un Dios hecho hombre, ni de los hechos recientemente acontecidos que hablaban de sí, aunque quizás Pilato no haya oído jamás hablar de los mismos. A una Roma preocupada más por el tener que por el ser, ¿qué tanto le hubiera inquietado el ayuno, la oración, los milagros, la predicación, la instrucción y, la revelación de un Dios extraño que por amor vino en busca del hombre para restaurarlo? En una nación enceguecida por el pecado, ¿habría sido posible, en ese instante, que al menos uno solo de sus habitantes intuyera la llegada del Reino de los Cielos de la mano de Jesús? Imposible imaginarlo, más aún cuando en las Sagradas Escrituras, se puede leer que “no hay ningún justo, ni siquiera uno, no hay nadie que comprenda, nadie que busque a Dios. Todos están extraviados, igualmente corrompidos, nadie practica el bien, ni siquiera uno solo”. Para todos los pueblos, un riesgo de eternidad.
Daniel E. Chávez

¿Hasta cuándo, Telecom?

Hace más de una semana que no tengo teléfono. Son incansables los reclamos de la gente a Telecom por el mal servicio de mantenimiento y reparaciones. Cuando llamo al 114 me salta una grabación diciendo que el servicio técnico ya está trabajando en el reclamo de mi línea. Estoy también sin alarma porque el monitoreo es a través de teléfono.  Por lo tanto estoy incomunicado y desprotegido. Todo el mundo tiene el mismo problema. Pregunto: ¿nadie sanciona a Telecom, nadie multa a nadie, hasta cuando la desinversión en las comunicaciones? ¿Esto no es parecido a Entel? Les faltan los vehículos verdes. ¿Por qué como consumidor tengo que padecer? Si no pago me cortan, si me cortan no reparan. Espero que alguien lea el reclamo de todos los que sufrimos el mal Telecom. Mi número de línea es el 0341- 4584666.
Ariel A. Amato   

Qué esperaba Randazzo

Todos sabíamos que Randazzo era el elegido de la presidente. En los reportajes éste exclamaba, antes de las últimas elecciones: ”La presidente de la Nación me dijo que el candidato sos vos, flaco”. Agregaba eufórico que se sentía absolutamente “identificado con la mandataria, que es conductora de este espacio y que se ha animado como muy pocos”. Es evidente que sólo fue una burla que la debe haber divertido, y mucho, a la señora presidente. Efectivamente, Randazzo se esfumó y la gran sorpresa la dio su madre que salió indignada a declarar a los medios: “A mi hijo le cortaron las piernas”. Sigue el silencio presidencial que no se atreve ni siquiera a decir algo mediante sus ridículos twiters. ¿Que afecto pueden tenernos a los ciudadanos comunes cuando ellos mismos no se respetan? Estas actitudes demuestran lo vil que son estos gobernantes.
María Emilia Farros
DNI 14.784.332