Viernes 06 de Diciembre de 2013
Señor director del Sanatorio de Niños y señor jefe de guardia de consultorios externos. Quiero ponerlos en conocimiento de lo sucedido con mi hijo el pasado lunes 4 de noviembre en el mencionado sanatorio, precisamente en la guardia de consultorios externos. Veníamos de visitar al médico pediatra de mi hijo, quien considera con excelente criterio médico la intervención urgente de un absceso que se le había formado en la nariz tras haber sufrido un traumatismo facial, acompañada de una nota escrita por él, indicando los modos posibles de la misma. Al revisarlo una médica de guardia (cuyo nombre desconozco), la misma se encontraba atendiendo en el consultorio N° 3 ese día, en el horario de las 19.45, que llegamos, hasta las 23, que fuimos atendidos. Tras realizar una o dos preguntas, no más, dijo: "Bueno, se lo vamos a sacar". Inmediatamente solicito que se le efectúe una sedación dado que tengo conocimiento de lo doloroso que es el procedimiento, y dice que en la nariz no se trabaja con anestesia, no se trata del lugar donde se haya formado el absceso, sino de la práctica en sí que es traumática. No fui escuchada. Eramos sólo un número más, una práctica médica sin subjetividad alguna. Como todos sabemos, la espera en estos lugares agrava la ansiedad, la angustia. A mi hijo comenzaba a dolerle nuevamente la cabeza y la zona afectada; entonces, me dirijo respetuosamente a su consultorio, y cuando ella abre la puerta le pregunto si faltaba mucho para que realizaran la intervención, dado que habían pasado estimativamente tres horas y mi hijo estaba angustiado, asustado y su dolor iba en aumento. Su trato no fue agradable, elegí no cuestionar el mismo para no sumar tensiones, me da una muestra de Ibuprofeno, gritando y de muy malos modos me dice: "¡10 cc y espere! El doctor tuvo una complicación en quirófano". Vuelvo a decirle que por favor lo anestesiaran. Transcurridos unos minutos nos hacen pasar a uno de los boxes, llega el cirujano, que ni siquiera se presenta, pregunta que pasó, vuelvo a decir de una sedación, ignorando completamente mi pedido. Como es de esperar en la conducta humana, frente al ataque nos defendemos, esto es lo que hizo mi hijo, y entonces, viene la médica de guardia, que nos había recibido y le grita de un modo feroz, el cual resonó con la misma fuerza que una cachetada, la misma violencia y la misma impunidad que suelen ejercer quienes creen tener una alícuota de poder en situación de indefensión. Este acto médico (¿?) ha sido una situación totalmente desubjetivante para mi hijo y también para mí como madre. Pregunto, ¿no realizan entrevistas personales para quienes se desempeñan en una guardia de un sanatorio que recibe el nombre de "Sanatorio de Niños". ¿Acaso ustedes y/o nosotros como adultos frente a la posibilidad de ataque no nos defenderíamos? Sabemos muy bien que si este mecanismo falla, hay también una falla en la constitución subjetiva. No alcanza con el conocimiento técnico, si no es acompañado por una formación ética, impregnada de humanismo, el cientificismo sólo no produce otra cosa que una terrible disociación. ¿No hay un protocolo a seguir? Nos sentimos tratados como un número más, nos despojaron de nuestra identidad, de nuestra historia, mi hijo hacía 13 días que padecía dolor para volver a infligirle otro dolor, recurrimos allí en busca de alivio y bien sabemos que el alivio no es únicamente alivio físico sino es acompañado por alivio psíquico, y estamos en condiciones de afirmar que el maltrato, el grito, son formas de violencia, al igual que el ninguneo, la indiferencia recibida el lunes deja de manifiesto la incompetencia y la negativa frente al dolor del semejante, por esta médica, como también por el médico que realiza la práctica.
L. Dorcas Bressán
DNI 14.403.515