Domingo 12 de Diciembre de 2010
Grande fue la alegría de todos cuando supimos que Lizet estaba embarazada. Esta mujercita, que apenas debe haber pesado 50 kilos al término de su embarazo, llevaba con orgullo su pancita, en la que Mía apenas tenía ya lugar. Pasó la fecha probable de parto y Lizet se sentía cada vez peor y los movimienos de la nena eran constantes. A la consulta, la doctora, respondía: "Esa panza todavía está verde". Me daban escalofríos porque era idéntico a lo que habíamos vivido hace 20 años con mi hermana, cuya beba de más de 4 kilos nació muerta también porque su panza estaba verde. Mía dejó de moverse el 7 de este mes. Lizet será dada de alta, pero volverá a casa sin su beba. Toda su familia es muy creyente y dice "Dios lo quiso así". A mí no me conforma. Siento la misma tristeza e impotencia que 20 años atrás. Lo único que espero es que esas "panzas verdes" tengan más controles. Mía ahora estaría con su mami.
Claudia Echeverría
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