Sábado 17 de Marzo de 2012
Hace unos días nada más apareció en Cartas de Lectores un artículo refrendado por varias personas, en el se hacía referencia a la vida de jeques árabes por la que atraviesan los docentes. No voy a defender al maestro ni a la persona que él encierra, creo que no viene al caso. Lo grave es que se generaliza alegremente respecto de su posición económica. Craso error. Al parecer no están bien informados. Algunos habrá que con ingresos de grupo familiar está mejor posicionado. Asegurar argumentando tales acusaciones es muy serio. Vivir en countries: alguno puede ser. Cruceros: sí cuando va a trabajar a zona de islas. Auto de alta gama: los maestros rurales lo dejan estacionado en la ruta y hacen dedo para disimular. No voy a abundar en consideraciones ociosas ya que no tiene sentido. Son expresiones en todo caso quijotescas ya que cabe otra consideración. Pregunto: si los docentes son asalariados tipo legisladores y se pasan la gran vida en medio de un jolgorio total, sería del caso alcanzar tal especialidad. Yo no puedo ya por la edad, pero podría intentar. En una de esas en el país de Argentina año verde, podría pretender volver a la actividad y postularme para la docencia ya que a pesar de mis años no sabía que lo pasaban tan bien. Otra: según el derecho, todo aquel que conozca otras actividades fuera de la ley (en este caso de la Educación), debe con pruebas fehacientes hacer la pertinente denuncia en la instancia que corresponda, ya que de no hacerlo queda a la espera de que las autoridades intervengan de oficio. Aunque me reservo lo que la ley determina para la omisión. Por otra parte, vería con agrado que algún docente tome la posta y haga valer sus derechos si se considera agraviado, caso contrario surge aquello inevitable del que calla otorga. Creo humildemente que lo expresado en mi comentario no resiste el menor análisis. Nos olvidemos de la sentencia en parte del Martín Fierro, que dice: Si los hermanos se pelean los devoran los de afuera".
Oscar H. Rodríguez / DNI 6.004.403