Martes 16 de Junio de 2009
El homicidio por el que ahora la provincia de Santa Fe compensará a los hijos de la víctima ocurrió el 14 de marzo de 2005 en una humilde casilla de chapa y madera de Colón al 3900. Fue a las 3 de la madrugada, cuando el efectivo Pablo Zalazar descargó 12 balazos de su pistola 9 milímetros a su vecino Paulino Grondona, de 49 años, con quien compartían desde la tarde una reunión con abundante cerveza al son del chamamé.
A Grondona le decían Palita y vivía de las changas para mantener a su familia. Vivía con sus cinco hijos en su casa de Ayacucho entre Centeno y Garibaldi. Ellos son quienes reclamaron una indemnización a la provincia.
El policía Zalazar, en tanto, era encargado de tránsito de detenidos en la alcaidía de Jefatura. En sus ratos libres era músico. Tocaba la guitarra y el bandoneón.
El músico y las balas. "Estuvieron desde temprano en mi casa tomando y se quedaron como a las 11 de la noche. El músico (por Salazar) llegó como a las 7 de la tarde. Tiene un bandoneón y una guitarra, siempre viene a tocar", contó entonces Amada Ferreira, dueña de la casa donde ocurrió el crimen.
"Al principio estaban bien. Pero como a las 11 de la noche, el Pablo le dijo a mi marido: «Guardame la música (por los instrumentos) que me tengo que ir. No vaya a ser que me caiga y se me rompan»", relató. La mujer contó que al rato se marchó Zalazar, luego partió Grondona y una hora más tarde se fue su esposo, al parecer con intenciones de ir a tocar a otra reunión.
Al rato escuchó que empujaban la puerta y retumbaron los doce tiros, que según la investigación cerraron una pelea entre el policía y la víctima. El cuerpo de Grondona, perforado a balazos en la cabeza, el pecho y las manos, quedó tendido en el piso de tierra del comedor.
El policía huyó y fue apresado horas después en su casa de Olegario Víctor Andrade al 2700. En el lugar del crimen quedó su pistola 9 milímetros con el cargador vacío. "El músico siempre venía con el arma cuando llegaba a tocar chamamé. Pero nunca se mostró así, siempre se comportó", contó Ferreira el día del crimen.