Viernes 09 de Agosto de 2013
Un hombre de 37 años fue condenado a doce años de prisión por el crimen de Roberto Roque Herrera, ocurrido en 2001 en barrio Las Flores. Si bien el homicidio ocurrió hace más de diez años, la resolución del caso salió en los últimos días —se dio a conocer ayer— porque el imputado fue detenido hace un año y medio (ver aparte).
Así, el juez de Sentencia Nº 5 Gustavo Salvador condenó a Ernesto Molina por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En el marco de la investigación, un familiar de la víctima afirmó que el caso tenía vinculación con el tráfico de drogas ya que, según dijo, la víctima estaba vinculada con esa actividad.
Discusión. El crimen de Herrera, de 37 años, ocurrió el 15 de junio de 2001. Pasado el mediodía de ese día, efectivos de la subcomisaría 20ª arribaron a una casa de Platón al 1100 donde lo encontraron malherido arrodillado en la vereda mientras la mujer lo sujetaba con una toalla. Un balazo le había perforado la cabeza. Un rato después murió en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez.
En el marco de la causa, la hija del hombre fallecido prestó declaración en calidad de testigo al día siguiente del crimen y brindó su versión. "Llegué a la casa de mi papá cuando estaba discutiendo con Molina. Escuché que mi papá le decía a él que no le iba a pagar nada y le pedía plata, pero no entendía qué pasaba. Entonces le pedí que lo echara. Lo acompañó hasta la puerta y cuando mi papá dio la vuelta Molina, que parecía ebrio o drogado, le disparó pero no salió la bala. Gatilló otras tres veces y la bala no salía. Le grité a mi papá que se metiera adentro, pero como a la cuarta vez salió el tiro y le pegó en la cabeza", explicó la chica en el juzgado de Instrucción Nº 14, a cargo de la investigación.
El otro testimonio que valoró el juez Salvador fueron los dichos de otra hija de Herrera que al momento del crimen era pareja de Molina. "Le pregunté a mi madrastra (por la esposa de Herrera) qué había pasado. Me dijo que ese día había un hombre en la casa tratando un negocio de drogas. Le pregunté quién era y no me contestó. Mi papá era una persona muy violenta. Era un narcotraficante, él siempre decía que era el narco más grande. Nos veíamos casi siempre, pero yo me empecé a alejar cuando vi que él tenía problemas con otros narcos, con la banda de Los Monos y con el Colorado Arriola". A su vez, la joven dijo que presumía que su pareja no había matado al padre porque "a las 10 de ese día lo había visto lúcido".
Complot. En el fallo, Salvador recordó que Molina declaró en Tribunales que nunca portó armas y que la acusación era "un complot armado por los familiares de Herrera".