Discurso improvisado
La improvisación, si no se tienen bases sólidas, suele resultar confusa e incomprensible, como quedó demostrado en el discurso de la presidenta en el Día de la Soberanía.

Jueves 25 de Noviembre de 2010

La improvisación, si no se tienen bases sólidas, suele resultar confusa e incomprensible, como quedó demostrado en el discurso de la presidenta en el Día de la Soberanía. Desde el punto de vista histórico la batalla librada en el Paso o Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845, a poco de iniciado el bloqueo anglo-francés, fue una demostración clara del sentimiento nacional frente a las dos naciones más poderosas de entonces. Este hecho repercutió de tal manera que destacó el valor de artilleros, soldados improvisados y convirtió a Rosas en "ilustre defensor de la causa americana, caballero de la Pampa" cuya "estatura titánica proyectaba una sombra extensa en el continente". Vaivenes políticos, bandos en pugna, decidieron cuándo recordar la patriada pero en la década del 60 el revisionismo recuperó el desempeño heroico al entronizar la figura del caudillo que junto a su gente reivindicaba. En el 2000 se emitió el billete de 20 pesos resumiendo en su anverso-reverso elementos significativos de la Confederación y la defensa de la soberanía. Erróneo es mencionar el combate como "epopeya ocultada por 165 años" y de existir una "deuda histórica" debiera hacerse extensiva a quienes sin tender cadenas, el 4 de junio de 1846, dirigidos también por Mansilla, en el Quebracho, y al grito de ¡Viva la soberana independencia nacional! asestaron el golpe definitivo a los buques anglofranceses quitándole las ganas de navegar libremente el Paraná y recuerda la complicidad de unitarios-extranjeros. Finalmente arenga que "es necesario despojar nuestras cabezas de las cadenas culturales" como si se tratara de "extensiones capilares" que pueden ser la felicidad de las coquetas pero no mejoran la calidad de los pensamientos.

Ada Pesenti Buccella