Martes 17 de Noviembre de 2009
Si queremos encontrar el principio de la vida, y de todo lo creado tenemos que ir donde se encuentra la revelación de Dios para él ser humano, en la Biblia, y nos daremos cuenta de que Dios no necesitó ninguna máquina sino que él creó de la nada todo lo que existe, dejando de manifiesto su infinito poder y sabiduría. En realidad el hombre no crea nada sino que descubre lo que Dios ya ha creado, y lo puede utilizar, transformar o manipular. La Biblia dice: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". Y a través de la creación podemos conocer a Dios porque la Biblia también dice: que lo que de Dios se conoce le es manifiesto al ser humano, porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo siendo entendidas por medio de las cosas hechas. Contemplando algunos aspectos de la creación tenemos que reconocer que es así. Un universo poblado por una infinidad de cuerpos celestes que se mantienen en el espacio. Nuestro planeta formando parte de un sistema planetario que gira alrededor del Sol, el cual está puesto en el lugar exacto para hacer posible la vida en la tierra. Pensemos por un minuto, si el Sol estuviera un poco más lejos nos congelaríamos, si estuviera un poco más cerca nos achicharraríamos como pollos a la parrilla. Todo esto no pudo haberse hecho solo, sino que se deja ver la mano del artista supremo. Como reflexión final, quiero decir que a pesar de todo hay algo más asombroso aún, como dice una canción, y es que ese Dios piensa en cada uno de nosotros y mostró su inmenso amor viniendo al mundo en la persona del señor Jesucristo para morir en la cruz para salvarnos.
Jorge R. Alonso, joralonsocont@hotmail.com