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Dilma y Neves ya están en campaña y buscan los votos de Marina Silva

Brasil al ballottage. La ya ex candidata ambientalista reunió 22 millones de votos, que decidirán el segundo turno el 26 de octubre próximo.

Martes 07 de Octubre de 2014

Apenas se habían cerrado las urnas el domingo y se habían conocido los resultados, cuando los dos candidatos presidenciales que quedaron en competencia comenzaron dispararse mutuamente con munición gruesa. Brasil tiene así por delante tres semanas de agitada campaña antes del ballottage presidencial del 26 de octubre. Tanto la presidenta y candidata Dilma Rousseff como su adversario, el centrista Aécio Neves, aprovecharon para salir rápidamente a buscar el favor de los 22 millones de votantes de la postulante Marina Silva, quien quedó fuera de competencia y a gran distancia de Neves. Rousseff obtuvo un 41,6 por ciento de los votos, Neves —del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB)— recabó el 33,6 por ciento, luego de protagonizar un espectacular remontada que dejó sin posibilidades a Silva, la que logró finalmente sólo un 21,3 por ciento de votos.

Ayer, Aécio Neves declaró polémicamente que los brasileños están preocupados por los "monstruos del presente", en respuesta a ataques de Rousseff. "Me sorprende abrir los diarios y escuchar a la candidata oficialista hablar de fantasmas del pasado", dijo Neves. "La verdad, los brasileños están muy preocupados con los monstruos del presente: una alta inflación, recesión y corrupción. Por lo tanto, para enfrentar eso es que nos preparamos y reunimos a algunos de los más y de las más calificadas brasileñas", agregó el candidato centrista. El domingo a última hora Rousseff había dicho que los brasileños "no quieren de regreso a los fantasmas del pasado", en referencia a la inflación, el desempleo y la pérdida de los salarios durante la primera etapa del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso. Este gobernó entre 1995 y 2002.

Neves reiteró que su candidatura era la que conlleva la "posibilidad concreta de que Brasil se reencuentre con el desarrollo". Al ser consultado por un probable acercamiento con Marina Silva, respondió que se debe dar tiempo para que cada liderazgo tome su decisión sobre a quién apoyará en el ballottage. Al mismo tiempo, reconoció que su programa de gobierno y el de Silva "tienen convergencias. Hoy por la mañana recibí una llamada telefónica de la ex ministra Marina Silva, en la que me saludaba por el resultado de la elección; retribuí también el saludo por su lucha, por su campaña, y ahora tenemos que darle tiempo al tiempo. Cada liderazgo sabrá el momento para tomar su decisión", afirmó Neves.

En la votación del domingo, Rousseff obtuvo un 41,6 por ciento, casi 43 millones de votos, mientras que Neves, con un 33,6 por ciento, sumó 34,9 millones. Al sumar los votos de Neves con los 22,2 millones de sufragios (21,3 por ciento) que respaldaron a Silva, la oposición conseguiría una gran ventaja sobre la actual mandataria. "A lo que asistimos en esta primera vuelta fue a la victoria clara de ese sentimiento de cambio que se esparció por todo el país. La suma de los votos obtenidos por las candidaturas de oposición muestran eso de forma muy clara", afirmó Neves. "Mi candidatura es la encarnación del cambio", aseguró.

La carrera para el ballottage del 26 de octubre está planteada y promete ser feroz: Dilma Rousseff, respaldada por los 12 años de gobierno del PT, y Aecio Neves, con un muy estructurado PSDB, lucharán voto a voto en un Brasil dividido entre el statu quo y el cambio. El desenlace es incierto, porque si bien Rousseff es favorita, si Marina Silva apoyara a Neves este podría derribar del poder al Partido de los Trabajadores (PT). "Si los electores de Marina Silva rechazan al gobierno, elegirán a Aécio Neves y él tiene condiciones de darle la vuelta al segundo turno", dijo el politólogo Daniel Alves, de la Fundación Getulio Vargas. Subrayaba el don de político con liderazgo de Neves, que supo revertir una situación que parecía sellada —estaba tercero en todos los sondeos hasta 48 horas antes del voto— gracias en gran medida a la rapidez de reflejos mostrada en los dos debates televisados la semana anterior.

La campaña para la primera vuelta fue para cortar el aliento: incluyó la muerte de un presidenciable en un accidente aéreo, el surgimiento de una presidenciable, Marina Silva, que acarició el sueño de convertirse en la primera presidenta negra de Brasil y llegó a desalojar del primer lugar a Rousseff, y finalmente la entrada al ballottage de quien había sido relegado al tercer puesto.

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