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Dilma Rousseff, impactada por las inundaciones que sacuden a Brasil

El Palacio de Itamaraty destina un presupuesto de u$s 3 millones para asistir a las víctimas. Hay 45 muertos y 70.000 evacuados. La presidenta suspendió vacaciones para sobrevolar Minas Gerais y Espíritu Santo, los Estados más afectados por las lluvias.

Sábado 28 de Diciembre de 2013

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, interrumpió sus vacaciones para sobrevolar ayer la zona este de su Estado natal, Minas Gerais, y de Espíritu Santo donde las intensas lluvias de los últimos días dejaron un saldo de al menos 45 muertos, 60 heridos y unos 70.000 evacuados, según el último balance de la Defensa Civil. Tras dos semanas de temporales que provocaron deslizamientos de terreno y enterrado vivas a decenas de personas, el clima comienza a mejorar en gran parte del sureste del país, y algunos habitantes empezaron a remover escombros y reconstruir sus hogares. Decenas de miles de personas han pasado la Navidad sin agua potable, electricidad o comunicaciones, mientras los alimentos escasean en muchas ciudades.

Rousseff, que había comenzado el jueves sus vacaciones en una base militar del Estado de Bahía (noreste), se mostró particularmente impactada con la dimensión del desastre natural. "Es impactante. Jamás vi tanta agua", dijo Rousseff al sobrevolar las ciudades inundadas de Espíritu Santo en la mañana del 24 de diciembre.

La mandataria sobrevoló ayer en helicóptero la región de Governador Valadares, en Minas Gerais (sureste), un Estado donde 17 personas murieron por las lluvias en diciembre y donde hay decenas de heridos y unos 9.500 evacuados de sus hogares. Dos niños de 11 y 3 años murieron el 22 de diciembre enterrados bajo el barro que se desplomó sobre su vivienda en Governador Valadares, en estado de emergencia luego de que la crecida de los ríos causara grandes inundaciones, según la Defensa Civil. Un total de 79 municipios de Minas Gerais, fronterizo con Río de Janeiro, han sido afectados por las precipitaciones, y 26 de ellos han sido declarados en situación de emergencia.

"Olor a muerte". En Espíritu Santo, otro Estado del sureste brasileño que sufrió sus peores lluvias en 90 años, y que Rousseff visitó el día de Nochebuena, la cifra de muertos fue de 28. También hay dos desaparecidos que las autoridades presumen aún se encuentran bajo el barro. Un total de 52 ciudades de Espíritu Santo quedaron inundadas, y 61.000 personas fueron evacuadas.

En el municipio de Vila Velha, cerca de Vitoria, la capital de Espíritu Santo, miles de evacuados se han refugiado en gimnasios, escuelas e iglesias. Grandes camiones remueven los automóviles que han quedado bajo el agua, que en ciertas zonas aún llega hasta la rodilla. El pastor evangélico Keiny Moreira da Cunha, en cuya iglesia del barrio Araçás de Vila Velha se han refugiado desde el sábado pasado más de 50 personas que perdieron sus hogares, cuenta que todo el barrio huele "a muerte". "Salimos en lancha a entregar agua, alimentos y elementos de higiene personal a las personas atrapadas en sus casas (...). Hay mucha agua, el olor es insoportable. Hay olor a muerte. Hay ratas y cobras nadando. Nos vacunaron para salir a las calles", dijo.

La Fuerza Aérea Brasileña informó que utilizó varios helicópteros para rescatar a 162 ancianos, niños, mujeres y enfermos en zonas inundadas de Espíritu Santo en los últimos días. También transportó unas ocho toneladas de medicamentos, alimentos y agua potable al Estado. El pastor da Cunha dijo que jamás olvidará la Navidad celebrada con decenas de damnificados, y que con ellos se prepara para recibir el Año Nuevo. "Ha sido la mejor Navidad de nuestras vidas. Aprendimos lo que es la Navidad con esta gente. Fue muy emocionante", afirmó.

Ayuda. El gobierno federal autorizó ayer la liberación de tres millones de dólares para acciones de rescate, asistencia a víctimas y restablecimiento de servicios esenciales en el Estado. El alcalde de Vitoria, Luciano Rezende, anunció que 200 médicos recorrerán los 74 barrios de la ciudad para prevenir casos de cólera, leptospirosis y dengue.

En enero de 2011, días después de que Rousseff asumiera el poder, más de 900 personas murieron en la región serrana de Río debido a las lluvias que provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra.

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