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Dilma Rousseff defiende la subasta petrolera

La presidenta de Brasil negó que la concesión del yacimiento Libra represente una privatización como denuncian trabajadores.

Miércoles 23 de Octubre de 2013

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, negó que la primera concesión del gran yacimiento petrolero Libra represente una privatización, tal como lo denunciaron sindicatos de trabajadores y partidos de la izquierda opositora, y sostuvo que el negocio representó un hito en la historia del país. "Estamos transformando el presal en un pasaporte futuro hacia una sociedad más justa y con mejor distribución de la renta", destacó la mandataria brasileña.

En cadena nacional, Rousseff defendió la subasta del campo petrolero Libra frente a las costas de Río de Janeiro, que será explotado durante 35 años por la brasileña Petrobras (mixta con control estatal), las públicas chinas CNOOC y CNPC, la angloholandesa Shell y la francesa Total. "Vamos a pasar a garantizar para el futuro una masa de recursos jamás imaginada para la educación y la salud en nuestro país; la fabulosa riqueza de la profundidad de nuestros mares comienza a despertar", sentenció Rousseff. Según la presidenta, el 85 por ciento de toda la renta producida en el campo petrolero pertenecerá al Estado brasileño y a Petrobras. Además reconoció "la importancia de la inversión privada".

Inversiones. De esta manera la mandataria salió al cruce de las críticas de sindicatos y fuerzas de izquierda, que la acusaron de privatizar el petróleo brasileño. "Esto es muy diferente de privatización", insistió la jefa de Estado, quien defendió el derecho de las empresas extranjeras a obtener ganancias de la explotación del yacimiento ubicado en aguas ultraprofundas de la llamada capa presal, y cuyas reservas de crudo y gas son calculadas en entre 8.000 millones y 12.000 millones de barriles. "Las empresas privadas socias también serán beneficiadas, pues, al producir esa riqueza, obtendrán ganancias significativas, compatibles con el riesgo asumido y con las inversiones que realizarán en el país", expresó. Según Rousseff, Brasil "es y seguirá siendo un país abierto a la inversión, nacional y extranjera, que respete los contratos y que preserve su soberanía". Al defender la subasta, Rousseff sostuvo que el negocio representó "un hito en la historia de Brasil".

La Federación énica de Trabajadores del Petróleo (FUP), a la cual están afiliados la mayoría de los trabajadores de Petrobras y que reúne a los 12 sindicatos del sector, reclamaba la "suspensión inmediata" de la subasta e inició el jueves una huelga por tiempo indeterminado.

Disculpas a un médico cubano

Rousseff pidió disculpas públicas ayer al médico cubano Juan Delgado, quien enfrentó insultos de brasileños al llegar al país para actuar en áreas periféricas donde son más precarios los servicios de salud. “Quisiera saludar a Juan por haber sufrido un inmenso embarazo”, afirmó Rousseff, antes de formular sus excusas: “Desde el punto de vista personal y de mi gobierno, yo le pido disculpas”.

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