Domingo 24 de Mayo de 2015
El gobierno brasileño anunció un recorte de gastos de 69.946 millones de reales (unos 21.588 millones de dólares), con el cual se pretende retomar el crecimiento económico y recuperar el equilibrio fiscal. Economistas privados saludaron ayer el anuncio, pero señalaron que el ajuste debería ser aún mayor, de 100.000 millones de reales. Esta cifra garantizaría un superavit primario (antes del pago de intereses) de 1,1 por ciento del PBI. El gobierno prevé una contracción de la economía mayor a la anteriormente anunciada: ahora sería de 1,2 por ciento del PBI en 2015.
"Para que la economía se recupere, para que el crecimiento se recupere, es necesario hacer un esfuerzo de equilibrio fiscal. Fue necesario bloquear 69,9 millones de reales para alcanzar la meta de superávit primario fijado por el gobierno para este año", anunció el ministro de Planificación Nelson Barbosa. La meta fiscal del gobierno es alcanzar este año un superávit primario de 66.300 millones de reales (20.400 millones de dólares). En 2014, el sector público registró un déficit de 32.500 millones de reales (unos 10.000 millones de dólares), en lo que fue el primer saldo negativo de las cuentas públicas en 13 años. El monto que se pretende ahorrar equivale al 1,2 por ciento del PBI. No obstante, como el gobierno tuvo que subir la estimación de caída de la economía de 0,9 a 1,2 por ciento, el recorte fiscal equivale finalmente a 1,1 por ciento del PBI. De confirmarse esa contracción de la economía, será la peor en 25 años.
El recorte anunciado afectará especialmente al Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), marca registrada de los gobiernos de la presidenta Dilma Rousseff y su antecesor, Lula da Silva. Los recursos destinados al PAC —que incluye obras de infraestructura— serán reducidos este año en 25.700 millones de reales (7.932 millones de dólares). Asociado al PAC está el emblemático programa de Rousseff "Mi casa, mi vida", que facilita el acceso a la vivienda a la población de bajos recursos, una de las banderas de su primer mandato. El recorte en este programa será de 6.900 millones de reales (2.129 millones de dólares). Como se ve, Rousseff aceptó finalmente recortar sus "tesoros" más preciados políticamente. Las bases de su Partido de los Trabajadores (PT) difícilmente estén de acuerdo. Aunque fue Barbosa el que anunció el recorte, es el ministro de Hacienda y Finanzas, Joaquim Levy, quien es considerado el verdadero autor de la política de ajuste fiscal. Según Barbosa, los recursos que serán destinados al programa de vivienda social pese al recorte rondan 40.500 millones de reales (12.500 millones de dólares), serán suficientes para construir 1,6 millones de viviendas. El ministro aseguró que los valores autorizados permitirán que se continúe con emprendimientos prioritarios, como ferrovías y carreteras. "La inversión está siendo priorizada, en lo posible, así como se están priorizando servicios públicos, como salud y educación, los principales servicios del Estado a la población", afirmó.
El rubro más afectado por los recortes, después del PAC, fueron las llamadas "partidas parlamentarias", que son los recursos que el gobierno federal destina a los gobiernos estaduales, y que fueron reducidas en 21.400 millones de reales (6.600 millones de dólares). Los ministerios que sufrirán mayores recortes son los de Ciudades (5.300 millones de dólares), Salud (4.640 millones de dólares) y Educación (2.900 millones de dólares). Las iniciativas más resistidas por los parlamentarios del PT y sus aliados son las que endurecen el acceso a beneficios sociales, como seguro de desempleo y pensiones por viudez.Además de recortar gastos, el gobierno busca aumentar sus ingresos. Anunció el aumento de 15 a 20 por ciento del impuesto sobre las ganancias de los bancos, que ha sido hasta ahora el sector menos afectado por la crisis. Esto le generará al gobierno ingresos de hasta 4.000 millones de reales.