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Dilma impone al PT un ministro de Economía favorable a los mercados

Joaquim Levy asumirá la cartera para llevar adelante un ajuste fiscal y atraer nuevamente a los inversores internacionales. La presidenta brasileña anunció su nuevo equipo económico.

Viernes 28 de Noviembre de 2014

La presidenta brasileña Dilma Rousseff anunció un nuevo equipo económico de línea ortodoxa para su segundo mandato, que tendrá el desafío de reactivar el crecimiento, recortar el gasto público y convencer a los mercados de volver a invertir en Brasil.El nuevo equipo está liderado por el banquero Joaquim Levy, un hombre de los mercados que ya fue secretario del Tesoro bajo el presidente Lula da Silva y que ahora estará al frente del Ministerio de Hacienda. Levy llega al cargo luego de días de tensiones dentro del oficialismo por su designación. El izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y Lula da Silva presentó resistencias a la designación de Levy, pero finalmente la voluntad de la presidenta se impuso. Levy impondrá ahora un recorte del gasto fiscal y un más firme control de la inflación. El bajo crecimiento combinado con la alta inflación, que en 2014 cerrará en algo más de 6,5 por ciento, pusieron en riesgo la reelección de Rousseff en octubre pasado. Finalmente se impuso por un exiguo 3 por ciento ante el centrista Aécio Neves.

Según el futuro ministro de Hacienda —asumirá en enero, con el inicio del segundo mandato de Rousseff— el Ejecutivo fijará una meta de superávit fiscal primario (el ahorro fiscal previo al pago de la deuda pública) de 1,2 por ciento del PBI para 2015 y "no menor al 2 por ciento" para 2016-2017. También prometió un drástico control de la inflación. Los primeros comentarios de Levy luego de que la presidenta Rousseff lo nombrara pusieron el foco en las finanzas públicas y en restablecer la transparencia del presupuesto. "Alcanzar nuestros objetivos es fundamental para incrementar la confianza en la economía brasileña y establecer los fundamentos para recuperar el crecimiento económico", dijo Levy en conferencia de prensa. Aseguró que no había medidas inmediatas para anunciar, pero él y el resto del equipo económico de Rousseff trabajarán en la transición para el segundo período de la mandataria, comenzando con la búsqueda de partidas de presupuesto para recortar. En otras palabras, la prioridad es recortar el gasto público, que es deficitario desde hace años. Brasil cerró 2013 con un déficit fiscal consolidado de 3,25 por ciento, y este año apunta a un número semejante. En Brasil se tiende a publicitar el superávit fiscal primario —como hizo ayer Leyv—, un modo de maquillar la existencia del déficit fiscal consolidado, que es el número que finalmente importa.

El índice de la bolsa brasileña, Bovespa, revirtió sus pérdidas mientras Levy daba su conferencia, pero posteriormente cerró en baja cuando el funcionario aseguró que no existían medidas inmediatas a tomar.

Medidas. Levy afirmó que tomará medidas para impulsar el ahorro privado, incrementar la productividad y equilibrar la economía, que ha sufrido tres años de mediocre crecimiento y alta inflación, y que cayó en recesión este año. Se espera que Levy elimine costosas medidas de estímulo que plantean un riesgo para la calificación del "grado de inversión" que ostenta Brasil. En una clara diferenciación con el saliente ministro Guido Mantega, Levy se comprometió a ahorros fiscales más modestos pero "más transparentes". En los últimos años el gobierno ha recurrdio a trucos contables y transferencias desde sus fondos soberanos de inversión para cumplir los objetivos fiscales. Estos manejos de Mantega erosionaron la credibilidad de Brasil ante los inversores y las agencias de riesgo. El gobierno también anunció ayer la designación de Nelson Barbosa, ex viceministro de Hacienda, como nuevo ministro de Planificación, mientras que el jefe del Banco Central, Alexandre Tombini, se mantendrá en su cargo.

Levy es egresado de la Universidad de Chicago, con una amplia experiencia en el sector financiero privado y en la administración pública. Era hasta ahora director de fondos de inversión del banco Bradesco, el segundo banco privado de Brasil. "Es un excelente nombre. Considerado austero, riguroso. Nos puede dar una señal de que se vienen ajustes fiscales", dijo el economista de TAG Investimentos, André Leite. El diario Folha de Sao Paulo lo describió como "adicto al trabajo, franco en el límite de lo maleducado" y "tan terco como Dilma".

La presidenta enfrenta un segundo mandato complicado. El PBI de Brasil, séptima economía mundial, que en 2010 se disparó un 7,5 por ciento, crecerá apenas por encima de cero este año. La inflación es elevada, 6,59 por ciento en 12 meses, por encima del techo de la meta oficial. La agencia Moody's revisó en septiembre la perspectiva de la nota de Brasil de "estable" a "negativa" y levantó temores de que el país pueda perder su grado de inversión.

Conocido en los pasillos de la Presidencia brasileña como "Manos de Tijera", Levy fue secretario del Tesoro en el primer gobierno de Lula (2003-2007), cuando era parte de un equipo económico ortodoxo que dio tranquilidad a los mercados ante la llegada al poder del sindicalista de izquierda. Formado en ingeniería naval en Brasil y doctorado en economía en Chicago, Levy ocupó varios cargos en organismos internacionales como el FMI, el BID y el Banco Central Europeo.

En recesión después de muchos años de auge

Se confirmó en agosto pasado: la economía brasileña, la séptima del mundo, sumaba dos trimestres de retroceso del PBI y entraba por lo tanto en "recesión técnica". Paralelamente, la agencia Moody's bajaba un escalón la "nota" de Brasil, pasandola de "estable" a "negativa". Ni las cifras de la recesión, ni la calificación de la agencia, ni las cifras de inflación —algo más de 6,50 por ciento para 2014— son alarmantes, pero sí para tomar en cuenta. Desde enero a marzo, el PBI brasileño cayó 0,2 por ciento, y en el trimestre siguiente, otro 0,6 por ciento. Brasil se recuperó levemente en la segunda mitad del año, pero el crecimiento será mínimo para todo 2014, el 0,3 por ciento según estima la OCDE. En los últimos años Brasil sólo registró números "rojos" en el último trimestre de 2008 y en el primero de 2009, en lo peor de la crisis internacional. De 2003 a 2010, coincidiendo con los dos gobiernos de Lula da Silva, Brasil creció una media de 4 por ciento anual, y terminó el último año de su gobierno con un galolpante 7,5 por ciento. Ni siquiera la crisis internacional fue un obstáculo duradero al crecimiento. La venta de commodities, en especial soja y mineral de hierro a China, y el crédito barato y accesible para las familias de la nuevas clase media baja actuaron como motores de la economía, mientras las empresas multinacionales no dejaban de apostar a Brasil. El desempleo cayó de 13 por ciento en 2004 a menos de 5 por ciento en la actualidad. "A veces pasa: se da una alineación de los astros. Lula tiene el mérito de haber sabido aprovechar esas circunstancias. Pero chupó tanto la naranja que a Dilma, que llegó al poder en 2010, sólo le quedó la cáscara. Fue una época fantástica. Pero se acabó. Todo lo bueno acaba", comentó Luiz Carlos Mendonça de Barros, economista y ex ministro de Fernando Henrique Cardoso.

Un problema que el PT nunca resolvió es el que ahora se vuelve evidente y fuerza el ingreso de Levy: el déficit fiscal crónico, que ya viene de tiempos de Cardoso. El 2013 cerró con un déficit fiscal de 3,25 por ciento; el 2003, el primer año de gobierno de Lula, terminó con uno peor: -5,23 por ciento. En el medio no hubo ni un año de superávit. Lo más cerca de eso fue 2008, con -1,57 por ciento. Esto se debe a que el gasto público brasileño es muy alto y de baja eficiencia. Las erogaciones fiscales en 2013 alcanzaron 41,12 por ciento del PBI, con una subida de 0,24 puntos respecto a 2012, en el que el gasto público fue del 40,88 por ciento del PBI. Son niveles de gasto más propios de economías desarrolladas que de una emergente, como es Brasil.

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