Dignidad para nuestros abuelos
Me puso triste el 2001, cuando la mayoría perdimos todo. Me pone triste ver que la Justicia no es justa. Me entristecen los muertos inocentes de cada día, la falta de respeto de nuestros...

Viernes 14 de Septiembre de 2012

Me puso triste el 2001, cuando la mayoría perdimos todo. Me pone triste ver que la Justicia no es justa. Me entristecen los muertos inocentes de cada día, la falta de respeto de nuestros representantes para con nosotros, pueblo. Tengo necesidad de hablar, y al hablar soy más que un DNI de este sistema que, lejos, está pensado para nosotros, seres humanos. Esto que cuento me pone aún más triste. Un anciano me contó su preocupación mientras aguardábamos en la fila de una mutual. Por ahorrarse unos pesos, dio de baja al servicio de sepelio que pagó durante mucho tiempo. "Estoy asustado -me dijo- porque mi mujer está muy enferma. Después que la asaltaron, la tiraron al suelo y se quebró la cadera. Está muy enferma, necesito pagar sus remedios. Pero ahora estoy preocupado, porque si morimos...". "Entonces -agregó-, me acordé que en esta mutual mi esposa y yo somos socios desde 1980. Nunca dejamos de pagar y quiero saber si tenemos cajón incluido cuando nos llegue la hora". Mis ojos se llenaron de lágrimas, le tomé la mano, le pedí que se quedara tranquilo porque dos días antes otra abuela fue a hacer la misma pregunta y le dijeron que sí. Le di seguridad y con firmeza realizó la pregunta: ¿tenemos incluido el cajón en el sepelio? Cuando la empleada le respondió afirmativamente, hizo un gesto de alivio y con una voz, ahora descansada, me preguntó mi nombre. Quebrada en llanto le respondí, Bibiana. Me ofreció su pañuelo, me abrazó y me dijo: "Gracias Bibiana por estar acá a mi lado". No pude dejar de llorar y no dejé de pensar en lo que nos toca vivir a quienes tenemos un enfermo en la casa. Mi madre está enferma y absolutamente depende de su familia. ¿Cómo hacen los ancianos para hacer sus trámites cuando enferman? ¿Cómo hacen los hijos de discapacitados para cuidarlos y además hacer infinitas colas y trámites de toda índole? ¿Cómo hace un abuelo para subir a un colectivo si sus piernas ya no le responden? ¿Cómo se sobrevive en este país cuando llegás a esa edad? Quiero que alguien piense en esto. Escribo a este diario con el firme propósito de pedir ayuda para nuestros abuelos. Ellos no tienen que hacer cola, no tienen tiempo. Ellos no tienen que ir en busca de ayuda, tienen que recibirla en sus casas. Ellos no tienen que esperar un colectivo, ni esperar que alguien los ayude a subir. Ellos deberían viajar en un transporte gratis pensado para impedidos y ancianos. Ellos no deberían pensar en su muerte, nuestros políticos deberían ocuparse de eso. Deberían tener un lugar donde ser atendidos como reyes, deberían vivir sin penurias sus últimos momentos terrenales. Quiero un asilo cual paraíso, quiero asistentes sociales en sus casas, que vean sus necesidades, quiero verlos en paz, sentados en las plazas sin temor a ser robados. Quiero que reciban amor, respeto, honores.

Bibiana Righi
bibirighi@hotmail.com