Sábado 28 de Febrero de 2015
De acuerdo a cómo se desarrolla la vida social actual, creo que una de las dificultades más complejas que afrontamos es la comunicación, principalmente a nivel coloquial. No es necesario que seamos agudos observadores para comprobar a través de emisiones radiales, televisivas o en el simple diálogo personal lo complicado que nos resulta ponernos de acuerdo, aún en la diferencia. Daría la impresión que en lugar de un intercambio de ideas u opiniones que permitieran un mutuo enriquecimiento intelectual, estaríamos en presencia de una carrera cuya meta fuera tener la razón, como sea. He observado, en programas radiales de nuestra ciudad, pero no solamente, que basta que alguien inicie una conversación para que inmediatamente, al mismo tiempo, otras dos o tres personas hagan lo propio, como un imperativo que conduce a que no se entiende de qué se está hablando. ¿ Es una moda? Y si a eso sumamos le velocidad supersónica del discurso que provoca en el emisor un impedimento de una elemental y adecuada pronunciación, pues entramos en zona de horror para los profesores de locución que seguramente habrán entrenado a estos especialistas del micrófono. Hago salvedad sobre quienes, como las referidas a los verdaderos profesionales, quienes si saben cómo proceder. Qué bello sería que existiera un mutuo beneficio pudiéramos escucharnos bien.
Miguel Angel Oliva