Diferencias conceptuales
“La Iglesia no comparte que la misma terminología (familia) se pueda aplicar de forma indiferente a la unión entre un hombre y una mujer para la procreación y a la unión homosexual”, dijo  monseñor Bruno Forte.

Martes 14 de Octubre de 2014

“La Iglesia no comparte que la misma terminología (familia) se pueda aplicar de forma indiferente a la unión entre un hombre y una mujer para la procreación y a la unión homosexual”, dijo  monseñor Bruno Forte, secretario general del Sínodo de la Familia.
      “Dicho esto, me parece claro que un ser humano involucrado en diversas experiencias tiene derechos que deben estar protegidos”, añadió refiriéndose a la unión de las parejas del mismo sexo.  
     En opinión de Forte, la cuestión es no equipararlos, tampoco desde el punto de vista semántico, aunque “eso no quiere decir  que no haya que buscar una eventual codificación de esos derechos a personas que viven en una unión homosexual”. Y concluyó: “Es una cuestión de decencia y respeto por la dignidad de las personas”.

     El domingo, el cardenal italiano Angelo Scola dijo que la Iglesia católica necesitaba replantearse su posición hacia los homosexuales. “Es incuestionable que hemos sido lentos en adoptar una postura de pleno respeto y de dignidad y equidad con las personas homosexuales”, dijo al diario La Repubblica Scola, considerado un conservador.
     En la homilía de la misa celebrada ayer a la mañana, el Papa Francisco argentino pidió abrirse “a las sorpresas de Dios y no cerrarse ante los signos de los tiempos”, según Radio Vaticano.
    Tras los debates generales de la semana pasada, obispos y cardenales se reúnen esta semana por grupos de trabajo para terminar de elaborar el documento final que previsiblemente se presentará el sábado.

      Se espera que sirva como base para un segundo sínodo que se celebrará dentro de un año y en el que se presentarán las propuestas para una aprobación final por parte del Papa, que fue quien propuso este debate sobre la familia.
    El sínodo concluye oficialmente el domingo con la beatificación de Pablo VI, acercándolo así un paso más hacia la santidad. El sumo pontífice entre 1963 y 1978 está considerado como un reformista por ser el gestor del Concilio Vaticano II, pero también se le recuerda por su rechazo frontal a todo tipo de anticonceptivos.