Diez kilómetros de raid sobre un 137 robado
El refrán dice: "La ocasión hace al ladrón". Y el dicho popular se puso nuevamente en práctica ayer a la madrugada cuando un chofer dejó estacionado el colectivo que conducía en la punta de línea y se lo robaron. Los intrépidos chocaron con un poste y dejaron sin luz a una manzana.

Jueves 12 de Febrero de 2009

El refrán dice: "La ocasión hace al ladrón". Y el dicho popular se puso nuevamente en práctica ayer a la madrugada cuando un chofer dejó estacionado el colectivo que conducía en la punta de línea y se lo robaron.

Ocurrió pasadas las 3 de la mañana en Santa Fe y San Nicolás. Ahí quedó estacionado el interno 129 de la línea 137 mientras su conductor se bajó para ir al baño. En ese interín manos anónimas aprovecharon la oportunidad, se sentaron al volante y pisaron el acelerador. El vehículo apareció una hora y media más tarde a unos diez kilómetros del lugar donde fue levantado. Lo dejaron chocado contra un auto y una columna de alumbrado en Nuevo Alberdi.

Algunos se recostarán en la letra gastada del refrán. Otros dirán que la ocasión siempre existe y el que se aprovecha de ella es, sin contemplaciones, un delincuente. Pero lo que pareció certero ayer a la madrugada es que un descuido puede motivar un delito. Y así sucedió cuando Hernán, un chofer de 39 años de la la Sociedad del Estado Municipal para el Transporte Urbano Rosario (Semtur), dejó estacionado a las 3.10 de la mañana el interno 129 de la línea 137 en San Nicolás y Santa Fe. Una esquina que opera como punta de línea para los micros ex Las Delicias que parten hacia la zona sur y sudoeste de la ciudad.

El recreo. La fría letra del parte policial indicó que el chofer bajó del ómnibus para aprovechar los escuetos diez minutos de intervalo hasta recomenzar la vuelta. No hubo acuerdo sobre lo que hizo. Una versión recogida por la policía indicaba que el conductor fue hasta el baño de la estación Mariano Moreno —ubicado justo frente a la esquina y a unos 50 metros de donde quedó el colectivo— y otra que se había arrimado a comprar en uno de los quioscos de la zona. No hubo duda en un punto crucial: el colectivo quedó con el motor en marcha y la puerta abierta.

"Siga a ese colectivo". Fue en esos minutos en los que lo que debía ser relax se transformó en desesperación. Como en acto de magia, el colectivo había desaparecido. "El que se subió le sacó el freno de mano, puso la primera y empezó a andar", comentó una fuente allegada a la investigación.

El vocero policial indicó que "el chofer del colectivo, cuando se dio cuenta, se subió a un taxi y salió a rastrearlo". Así unos pocos trasnochados vieron como el 137 circulaba por lugares inauditos para su recorrido, como los confines de Arroyito, Alberdi, barrio Sarmiento o quizás hasta Empalme Graneros.

El topetazo. Y así fue hasta que a pocos minutos antes de las 4.30, un estruendo sacó de las camas a los vecinos de Polledo y Salvat, al noroeste de barrio Nuevo Alberdi. Al asomarse vieron como el interno de la 137 había chocado primero contra un Ford Sierra color blanco que estaba estacionado y luego contra una columna del alumbrado público, que dejó sin luz a todo el vecindario. Sobre él o los ocupantes del colectivo ni noticias. Solo el corte de luz y los vehículos chocados. Así, alertados por un llamado telefónico, los efectivos de la sub comisaría 2ª encontraron el ómnibus que había sido sustraído en la esquina de la estación de colectivos.