Martes 24 de Mayo de 2011
Gabriela tenía doce años y caminaba rumbo a su casa de regreso de la escuela cuando fue atropellada -en la propia vereda- por un automóvil descontrolado conducido por el sinsentido de la prisa, la velocidad y el desprecio por la vida. Hoy martes 24 se cumplen 10 años de ese aciago día. Al día siguiente el diario La Capital daba noticias de una siniestra coincidencia: ese mismo día, 24 de mayo de 2001, fueron tres las nenas de doce años atropelladas por sendos automovilistas en la ciudad de Rosario. El de Gabriela, decía la nota, fue "el accidente más espectacular". Gabriela murió 18 días después, internada en un hospital. Ella era (por siempre, es) la hija de mi amigo de siempre, el Pepe Ribone, y a la vez, amiga de mi propia hija. La herida nunca cierra, por la inocencia y la esperanza tronchadas por un absurdo salvajismo. Salvajismo cotidianamente manifestado en el desprecio de los automovilistas que consideran que la prioridad es del más fuerte y que la vida humana no vale tanto como la potencia del motor y la solidez de la carrocería.
Mario Piazza