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Diez años de profundos cambios en la economía de la Argentina

El 25 de mayo se cumplieron 10 años del proyecto político iniciado con la asunción a la presidencia de Néstor Kirchner, caracterizado por la profundidad de los cambios

Domingo 26 de Mayo de 2013

El 25 de mayo se cumplieron 10 años del proyecto político iniciado con la asunción a la presidencia de Néstor Kirchner, caracterizado por la profundidad de los cambios suscitados en el plano económico, como sus índices positivos en materia de crecimiento, ataque a la pobreza y la indigencia, industrialización, desendeudamiento, empleo y políticas tendientes a la inclusión social. La fecha es propicia para encarar un balance y reflexión sobre sus datos centrales.

   Para poder entender las diferencias que representa está década ganada en materia económica, un buen ejercicio es contrarrestar el comportamiento de ciertas variables en la década del 90 y en la posconvertibilidad, compararlas con las aplicadas a partir de 2003 para así lograr una visión general de las características del proceso.

Crecimiento. El Producto Bruto Interno a precios constantes se expandió a un ritmo promedio anual de 2% entre 1991 y 2002, mientras que creció a un 7,3% promedio entre 2003 y 2012, logrando así duplicar el PBI. Además, en 10 años el crecimiento anual promedio de la Argentina fue el doble del 3,6% de Brasil y alrededor de un 50% por encima de Colombia y Venezuela.

Sector externo. Mientras que entre los años 1993-2001 se registró un déficit comercial promedio anual de -0,5% del PIB, -1.339 millones dólares de desbalance anual promedio. En el período 2003-2012 se registró un saldo favorable promedio de 5,8% del PIB permitiendo la generación de dólares genuinos, y no vía endeudamiento, en promedio anual de 12.778 millones de dólares.

Solidez fiscal. El resultado primario (ingreso totales - gastos totales) promedio anual entre 1993 y 2002 fue de 0,9% del PIB, incluyendo los ingresos por privatizaciones. En cambio, entre 2003-2012 el resultado primario promedio alcanzó 2,6% del PIB. En lo que respecta al resultado financiero, resultante después del pago de deudas, entre 1993 y 2002 fue de -1,3% a diferencia de la postconvertivilidad donde fue de 0,8%. Es clave destacar con respecto al superávit fiscal que el mismo se consiguió mientras al mismo tiempo se aumentaba el gasto público. Mientras que entre 1993 y 2002 la recaudación tributaria promedió un 17,1% del PIB, entre 2003 y 2012 alcanzó un promedio de 26%. Es decir, el equilibrio fiscal no se logró a partir de un ajuste fiscal permanente.

Endeudamiento. Opuesta al período de vigencia de la convertibilidad, el modelo iniciado en 2003 permitió un claro desendeudamiento del sector público. En 2003 la relación deuda-PBI llegó al 139%. Después de esta década de cambios dramáticos, hoy esa relación se encuentra cercana al 40%. El resultado se dio mediante los sucesivos canjes, el pago al FMI y la cancelación de deuda con las reservas del Banco Central. Pero el resultado no se dio sólo en el peso de la deuda sino también en la calidad de la misma. Ese cambio de calidad, y consecuentemente de obligaciones, permitió que la deuda pública externa (deudores no residentes en el país) pasara de representar el 92% del producto en 2002 al 8,4% a comienzos de este año. Hoy nos debemos más entre los argentinos y notablemente menos respecto del resto del mundo. Otro dato revelador. En 2001 los pagos de deuda consumieron el 21,9% de los recursos públicos, mientras que en 2012 fueron sólo el 6%. Y en aquel año la deuda era el 815% de las reservas, contra el 88% que representan en la actualidad.

   Según un informe de la escuela de negocios española EAE Business School sobre la deuda pública se muestra a la Argentina liderando el selecto club de los diez países que en la última década redujeron su deuda respecto del PBI, de los cuales ocho son latinoamericanos, un indicador que confirma la voluntad de los gobiernos sudamericanos de marchar hacia las políticas alternativas e integradoras. Argentina, con una reducción en la última década del 73% de su tasa de deuda pública con respecto PBI, resultó el país con mayor nivel de desendeudamiento del mundo.

Industrialización. Entre 1991 y 2002 la producción industrial se expandió a un ritmo anual promedio de apenas 0,5% en oposición a lo ocurrido en el período 2003 y 2011 donde lo hizo en 9,7% promedio. De modo más desagregado se observa que la producción automotriz creció en promedio 21,6%, a diferencia de la convertibilidad en que decreció 7,5%. Lo mismo sucedió en la industria metalmecánica, teniendo un comportamiento de 13% y -10,7% respectivamente.

Empleo. Durante la crisis del Tequila de los años 90, el desempleo superó el 18% y hacia el final de la convertibilidad, ese proceso de pesadilla escaló por encima del 20%. En contraposición, tras el estallido de la última crisis financiera internacional el desempleo apenas alcanzó el 9%. En el cuarto cuatrimestre de 2012 la tasa de desempleo se ubicó en 6,9%. Asimismo, el índice de obreros ocupados en la industria, que se había contraído a una tasa promedio de -4,6% anual durante la convertibilidad, desde 2003 registra un incremento promedio de 3,9% anual.

El modelo. Los logros de la actual gestión no son azarosos sino que obedecen a una concepción y mirada distinta del rol de Estado en la economía. Desde el principio del mandato del ex presidente Néstor Kirchner hubo un cambio de paradigma: la economía debía estar subordinada a la política y no al revés. En los treinta años anteriores habían predominado visiones tecnocráticas y del consenso en donde las autoridades impulsaban medidas escritas por los representantes de corporaciones.

   Al comienzo de esta etapa el país estaba en default, con un 25% de desempleo, un 53% de pobres y 11 millones de indigentes. Este era el resultado de años de neoliberalismo, de destrucción de la industria nacional. A contramano, el conjunto de políticas aplicadas implicaron un cambio en el modelo de desarrollo.

   Este nuevo proceso, de amplio y reiterado apoyo electoral de parte de la ciudadanía, se abrió paso en un contexto de quejas y críticas apocalípticas de los organismos y la prensa económica internacionales, ampliamente difundidas por la corporación mediática local, hegemónica, concentrada y defensora a ultranza del status anterior. Los principales ejes del modelo aplicado durante esta última década son los siguientes: superávits gemelos, tanto en balanza comercial como fiscal; tipo de cambio competitivo con flotación administrada; sostenimiento del crecimiento económico como generador de excedentes a distribuir para mejorar el ingreso de la población; desendeudamiento de Estado. Por último, pero no menos importante, la inclusión social y la mejora en la distribución del ingreso. Para el paradigma kirchnerista el trabajo se transformó en la política social fundamental.

   De esta forma, con el kirchnerismo se terminó con el modelo de valorización financiera iniciado con la dictadura militar de 1976, donde el sector especulativo-financiero era el eje ordenador de la economía. Siendo la generación de puestos de trabajo y el aumento de las jubilaciones la mayor política social para eliminar la pobreza y la indigencia.

   Estas características estructurales de la economía postconvertibilidad se sostienen a partir de dos premisas fundamentales. Por un lado, una fuerte intervención del Estado verificados en un aumento sostenido de la inversión pública y en el aumento de la regulación del sector público en la economía privada. Por el otro, la integración latinoamericana a través del fortalecimiento del Mercosur, la eliminación total del Alca, la creación de Unasur y la aparición del Banco del Sur. Este aumento de la integración regional es fundamental para profundizar el proceso de industrialización de la economía argentina, debido a que las exportaciones de productos fabriles son principalmente dentro del Mercosur, y también como una medida geopolítica contrarrestando los intereses de los países centrales en nuestras economías.

   Respecto a la distribución del ingreso, la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre se redujo entre el tercer trimestre de 2003 y el segundo de 2010 en un 60%, pasando de 54 a 21,9 veces. En materia salarial, en 2003 volvió a reunirse al Consejo del Salario luego de 14 años actualizando el salario mínimo vital y móvil y luego comenzaron a funcionar las convenciones colectivas de trabajo y firmarse convenios a la suba. Hoy el salario mínimo es de 2380, más de 1100 por ciento arriba que en el 2003. Por encima de cualquier medición de variación de precios.

Hitos y desafíos. Si bien la historia se construye día a día, hay determinados hechos que van marcando las características del proceso histórico que se está viviendo. Entre ellos, el rechazo al Alca, el pago al FMI y los 2 canjes, la moratoria de haberes jubilatorios y posterior ley de movilidad jubilatoria, el índice del salario, la creación de la Asignación Universal por Hijo, la estatización de YPF, la reforma de la carta orgánica del BCRA.

   Si bien los logros son muchos, todavía quedan muchos desafíos. Si bien el empleo no registrado bajó de casi 50% al 33%, todavía se encuentran en valores muy altos. Los avances a través de la sanción de las leyes de modificación de los estatutos del peón rural y casas particulares vienen a realizar aportes para saldar esa deuda.

   La necesidad de volver a ser autosuficientes en materia energética convierten a la gestión público-privada de YFP en unos ejes de política pública en los años siguientes, sumado a la necesidad de reactivar la red ferroviaria l. Otro de los grandes desafíos es la batalla cultural contra el dólar. La necesidad de que los agentes económicos dejen de sacar del circulo económico los excedentes generados para volcarlos a la divisa americana.Esta práctica pone en peligro el circuito expansivo del ciclo económico. No son 10 años, es un proyecto de país para todos porque tenemos más trabajo, tenemos más cobertura previsional, más industria, más universidades, más obra pública, más exportaciones, mejor distribución del ingreso y la posibilidad de soñar con un país mejor. En conclusión, tenemos después de estos 10 años: más Argentina.

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