Diego: mejor ser que parecer
Con las palabras todo cuidado es poco, mudan de opinión como las personas. Para analizar un discurso no se deben obviar las condiciones del contexto en el cual éste se produce.

Miércoles 21 de Octubre de 2009

Con las palabras todo cuidado es poco, mudan de opinión como las personas. Para analizar un discurso no se deben obviar las condiciones del contexto en el cual éste se produce. Las palabras de Maradona fueron pronunciadas por un sobresalto sanguíneo, ese que tanto lo caracteriza y que tanto aplaudió el pueblo argentino. Se desenvolvieron en la más absoluta franqueza, sin mediar consecuencia alguna, fueron solidarias con un desahogo que venía frustrándose. Ahora bien, este mismo discurso fue analizado con posterioridad por miles y miles de expertos en la materia, subtitulado en letras rojas a fin de dar cuenta de lo mal que hemos quedado como sociedad frente el mundo. ¿Ante quién debemos dar cuenta nosotros como país, ante quiénes queremos causar "buena impresión"? Lo cierto es que el argentino vive tratando de causar la aprobación ajena. Sin embargo, como practicar ese deporte es y seguirá siendo demasiado osado, la mayoría se limita a fingir. El que quiera parecer honrado, valiente, digno del encomio de sus semejantes que se lo gane a fuerza de hechos, a fuerza de actos, que trate de ser en lugar de parecer. Si queremos que el mundo piense que somos una gran Nación, lo más conveniente es ser de veras una gran Nación, sentenció el querido Alejandro Dolina, y mientras esos tiempos llegan podríamos empezar a fingir que no fingimos. Pregunto a ustedes, barómetros de la moralidad pública, fundamentalistas de la ética y amantes del buen decir, ¿qué tan exentos están de no convertirse en aquello que hoy critican?

Federico Fontana,

fede_fontana@hotmail.com