Miércoles 14 de Agosto de 2013
David Saúl Ibba, el muchacho de 23 años que murió baleado la noche del domingo frente a un búnker de Villa Gobernador Gálvez en un presunto enfrentamiento por el control territorial de la venta de drogas, hecho en el cual también perdió la vida un chico de 16 años, trabajaba en la chacra de Alvear allanada el 4 de abril pasado en un cuestionado procedimiento en el que se secuestraron 19 kilos de droga, armas y 150 mil pesos en efectivo. Su muerte, dicen sus allegados, tuvo el objetivo de silenciar lo que sabía sobre aquel operativo.
"Saúl era un chico que vivía en la extrema pobreza y era adicto. Por eso fue al búnker a comprar droga. Pero él no se enfrentó con nadie. Lo mataron porque yo lo protegía para que sea testigo del juicio", dijo ayer Norma Acosta, la mujer que el lunes fue condenada a 6 años de cárcel por ser parte de una banda que comercializaba estupefacientes y cuya pareja, Miguel Angel Japo Saboldi, fue otro de los detenidos en abril en la granja de Alvear y murió una semana más tarde en un incendio intencional en la alcaidía.
A los tiros. El domingo a la noche en una precaria construcción de José Ingenieros 68, en Villa Gobernador Gálvez, hubo un cruce de disparos que terminó con dos muertos. Ibba y Jesús María Santa Cruz, de 16 años. La versión policial indica que el menor era un soldadito que custodiaba el búnker y que Ibba llegó con otros muchachos en un auto como presuntos compradores, pero que luego terminaron intentando ingresar al lugar para robar la droga.
Lo cierto es que en el lugar quedaron tendidos los cuerpos de los dos jóvenes y cuando la policía arribó no había armas ni drogas, sólo dos cadáveres.
En la chacra. Ayer al mediodía, en diálogo con Trascendental, en LT8, Acosta sostuvo que Ibba "cuidaba los animales en la chacra de Alvear la noche que metieron la droga dentro del campo". Y contó que el prófugo Luis "Pollo Bassi y dos policías (a los que identificó) fueron quienes lo chuparon para poder meter la droga que encontraron en el allanamiento realizado al otro día". "El vio todo", agregó Acosta. Y recordó que ese mismo día "me dijeron que David iba a terminar muerto".
La mañana del 4 de abril la policía llegó hasta la chacra de Alvear con una orden del juez Juan Carlos Vienna. Buscaban una carga de electrodomésticos robada en un comercio rosarino pero se toparon con 12 kilos de marihuana, 7 kilos de cocaína, armas de fuego, tres vehículos y 150 mil pesos. Allí apresaron a seis personas, cinco de las cuales fueron procesadas por el juez federal Marcelo Bailaque.
Ibba pasó a ser "un testigo en peligro", según refirió Acosta, quien siempre sostuvo que lo de Alvear fue "armado para beneficiar a Bassi y sus negocios con la policía". Y el mismo fiscal de Cámaras, Guillermo Camporini, denunció que el operativo tuvo "desprolijidades", entre ellas la desaparición de una bolsa de nailon negro en manos de un policía.
Ocho días después de ese allanamiento hubo un incendio en la alcaidía de Jefatura y hubo tres muertos, entre ellos Miguel Japo Saboldi. Las pericias indicarían más tarde que el siniestro fue desatado intencionalmente y Acosta denunció que a su pareja lo había mandado a matar Bassi.
Para callarlo. Lo cierto es que ahora, quien aparecía como "testigo" de la causa murió en un supuesto enfrentamiento. Acosta dijo que ella "protegía a David porque iba a contar todo lo ocurrido cuando llegara el momento del juicio oral por lo de la chacra".
"El fue a comprar droga porque era adicto y lo emboscaron. No hubo enfrentamiento, como dice la policía", agregó la mujer. Y ratificó una de las hipótesis de los vecinos del búnker: "Lo mataron en la puerta y lo arrastraron adentro del búnker para demostrar que había sido un enfrentamiento".
Acosta agregó además que "frente al lugar donde mataron a David estaba Pollo Bassi junto a Milton D. y Damián comiendo un asado. No se si Pollo lo mató, pero si que dio la orden".