Diccionario

Martes 05 de Enero de 2010

Grasa. Cuando a finales de los 60 Sandro giró del rock a la balada romántica su música fue calificada de “grasa”. El término era de uso común en esa época y en determinados sectores sociales para menospreciar las manifestaciones de la cultura popular.

Éxito. “El éxito es una vieja prostituta: viene, se acuesta con vos y se va. A los 17 años creés que Dios es tu secretario. Pero hay que sab er que el que está crucificado sos vos: si vendiste cien mil discos, más vale que el próximo vendas ciento cinco mil, porque si no te caíste. Y si lo que uno hace exclusivamente es vender discos, sí, te caíste. Es así. No hay que tropezar con las trampas que te propone. Yo cometí todo los errores que un ídolo puede cometer”. Sandro dixit.

Bombachas. A medida que la figura sexuada de Sandro se agigantó, sus shows fueron subiendo de temperatura. Al punto que se hizo un hábito una conexión entre el ídolo y sus fanáticas a través de diferentes objetos que éstas arrojaban al escenario, en su mayoría, cartas, flores y ropas íntimas, en especial bombachas rojas, que el cantante acercaba a su nariz ante el aullido de sus nenas.

Incucai. La mala noticia de que Sandro había entrado en la lista de espera para un trasplante cardiopulmonar del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablacion e Implante (Incucai) le costó el 14 de abril de 2008 el puesto a su director, Armando Perichón (antes director del Cudaio, similar santafesino del Incucai), quien un día antes había ofrecido la información considerada confidencial.

Cábala. El Gitano tenía como cábala llegar media hora antes de sus shows a su camarín, en el cual debía haber religiosamente una copa de champaña, un plato de sandwichs de miga, un florero con rosas rojas y la mítica bata colorada en el perchero.